Telas para Bordar a Mano
Telas de Bordado: Tradición, Innovación y Guía Completa
En esta guía inspiradora exploraremos las telas de bordado en profundidad: su origen histórico y evolución hasta las opciones más modernas. Conocerás los tipos de telas tradicionales (algodón, lino, seda, Aida, etamine, etc.), así como materiales alternativos como cuero, papel, cartón, plástico o madera que expanden los límites del bordado como arte textil. Hablaremos de las presentaciones comerciales (desde metros en rollo hasta kits precortados), la variedad de colores y acabados, las principales marcas –desde gigantes como DMC hasta artesanos independientes–, y daremos consejos sobre el cuidado, almacenamiento y cómo elegir la mejor tela para cada proyecto. Tanto si eres principiante como experto, encontrarás información clara, accesible e inspiradora (incluyendo traducciones al inglés de términos clave). ¡Prepárate para descubrir un mundo de telas y posibilidades para tus bordados!
¡Todo es bordable!
Desde los inicios de la humanidad, prácticamente cualquier tejido que pueda ser perforado ha servido como lienzo para el bordado.
La elección de la base adecuada dependerá del tipo de técnica utilizada, el diseño que se desea crear y, por supuesto, las preferencias personales de quien borda. Existen tejidos clásicos como el algodón y el lino que se adaptan a la mayoría de los estilos, así como bases especializadas para bordados contados, bordado libre, crewel, entre otros.
Cabe destacar que no todos los bordados requieren una tela convencional como soporte. Técnicas como el Encaje a la Aguja se realizan sin base textil permanente, tejiendo el diseño en el aire sobre una estructura temporal. Este tipo de bordado se aborda con más detalle en la sección dedicada a las Técnicas del Bordado a Mano Encaje de Aguja.
Origen e Historia de las Telas para Bordar
El arte del bordado tiene raíces milenarias, y con él la búsqueda del soporte textil adecuado. En las antiguas civilizaciones ya se bordaban fibras naturales disponibles: el lino (linen) era común en Egipto y Europa, la seda (silk) en China, y tejidos de lana o cáñamo en muchas regiones. Por ejemplo, el famoso Tapiz de Bayeux (siglo XI) fue bordado con hilos de lana sobre lienzo de lino. Durante la Edad Media y el Renacimiento, materiales lujosos como terciopelo o seda se bordaban con hilos de oro y sedas de colores en los talleres reales. Cada cultura desarrolló tradiciones textiles propias: los bordados Otomí de México se realizan sobre manta de algodón crudo (un lienzo rústico), las blusas vyshyvanka de Europa del Este tradicionalmente se bordan sobre lino casero, mientras que en Japón el sashiko refuerza piezas de algodón indigo.
Con el tiempo aparecieron telas especializadas para técnicas concretas. En el siglo XIX, la industrialización textil permitió fabricar tejidos de trama regular pensados para facilitar el conteo de puntadas. Surgió así la tela Aida (Aida cloth) de algodón, con su característica cuadrícula uniforme que revolucionó el punto de cruz (cross-stitch). También se popularizaron los cañamazos (canvas) rígidos para bordado de tapicería o petit point. En el siglo XX y XXI la innovación continuó: hoy existen incluso bases solubles en agua, mezclas sintéticas y experimentación con superficies no textiles. La historia de las telas de bordar es un diálogo entre tradición y creatividad, y sigue evolucionando en nuestros días.
Telas de Bordado Tradicionales
Las telas tradicionales para bordar abarcan una amplia gama de fibras naturales y tejidos especialmente apreciados por su calidad y comportamiento con la aguja. A continuación profundizamos en las más utilizadas, sus características y usos, abarcando tanto telas de fibra natural clásicas como tejidos desarrollados para técnicas específicas de bordado.
Telas de Algodón (cotton)
El algodón es la tela “todoterreno” del bordado. Su suavidad, versatilidad y costo asequible la convierten en la opción preferida de muchos bordadores. Un tejido de algodón de trama cerrada (como la muselina o percal) permite que la aguja se deslice con facilidad, facilitando puntadas tanto simples como complejas. Por eso se recomienda para principiantes: “lo mejor es usar telas de origen natural como el algodón o el lino, que resultan más fáciles y agradables de bordar”. Dentro de esta categoría, los lienzos de algodón sin blanquear –conocidos en España como lienzo moreno, glasilla o cotonet– son ideales para iniciarse: tienen trama densa pero no gruesa, son económicos y fáciles de encontrar. De hecho, una sábana vieja o camisa de popelina puede reutilizarse para practicar puntadas, demostrando la filosofía de sostenibilidad y experimentación en el bordado.
El algodón es muy versátil. Se usa en bordado libre (free embroidery) sobre prendas de vestir, accesorios del hogar (manteles, cojines) y prácticamente cualquier proyecto. Soporta bien el lavado y el uso diario, especialmente si es un algodón de buena calidad. Además, acepta bien transferir diseños calcados o dibujados. Un tipo especial es la tela de algodón mercerizado con apariencia de lino (falso lino), que algunas marcas ofrecen para dar el acabado visual del lino pero con la facilidad del algodón. En resumen, el algodón ofrece una base amigable, económica y confiable para bordar, sin sacrificar la belleza en el resultado.
Telas de Lino (linen)

El lino es sinónimo de elegancia y tradición en el bordado. Este tejido natural, hecho de fibra de lino, presenta una textura con sutiles irregularidades y una caída más rígida en comparación con el algodón. Durante siglos ha sido el soporte predilecto para bordados finos y piezas de alta calidad –desde paños de altar medievales hasta mantelería y tapetes victorianos– debido a su apariencia clásica. Técnicas tradicionales como el bordado hardanger o el deshilado suelen realizarse sobre lino, aprovechando su resistencia y la definición que aporta a las puntadas.
En punto de cruz contado, el lino es muy apreciado por bordadores experimentados ya que su trama uniforme (aunque con hilos de grosor variable) permite lograr detalles delicados. Un bordado en lino brinda un acabado refinado y clásico, ideal para proyectos que demandan fineza. Eso sí, bordar en lino requiere un poco más de práctica: al ser su hilo menos homogéneo que el del algodón, hay que acostumbrarse a contar los hilos con cuidado. Como consejo, se puede comenzar con lino de trama no demasiado cerrada (por ejemplo, 28 count, equivalente a 11 hilos/cm) y usar buena iluminación. El esfuerzo vale la pena, pues el resultado en lino luce exquisito. No es casualidad que muchos bordados heredados de abuelas y museos estén en lino – su durabilidad mantiene intactos los trabajos por décadas o siglos. En suma, el lino ofrece un acabado de alta categoría para proyectos especiales y conecta con la rica tradición del bordado clásico.
(Nota: En inglés, al hablar de distintos tipos de lino para bordar, se utilizan nombres como Belfast linen o Dublin linen para referirse a telas de lino de distintos counts. En español solemos referirnos simplemente por el count o hilos/cm, por ejemplo «lino 32 ct».)*
Telas de Seda (silk)
La seda es un material lujoso que históricamente ha estado asociado a bordados de alta calidad. Como tela base, la seda (por ejemplo en raso de seda, shantung o dupioni) aporta un brillo y suavidad incomparables, elevando cualquier bordado a un nivel sofisticado. Muchas técnicas de bordado orientales tradicionales, como el bordado Suzhou chino, se realizan sobre seda natural fina, logrando efectos de pintura con hilos de seda sobre un fondo igualmente sedoso. En Occidente, la seda se ha usado para pañuelos bordados, insignias militares y vestimentas aristocráticas, donde el acabado lustroso era deseado.
Bordar sobre seda requiere un mayor nivel de habilidad y cuidado, debido a su delicadeza (es una tela más resbalosa y puede marcarse con agujas gruesas). Es recomendable emplear agujas finas, tener la tela bien estirada en bastidor y, si es muy delgada, poner una entretela detrás para estabilizar. A cambio, el resultado es un bordado de aspecto sofisticado y elegante. Las puntadas, especialmente las de relleno (satén stitch), lucen brillantes y con relieve sobre la seda. Este material es ideal para proyectos especiales: paños de ceremonia, ropa de fiesta bordada o cuadros decorativos de alto impacto.
Una alternativa asequible es usar mezclas de seda con algodón o satén poliéster como base, que imitan el brillo de la seda pero son más fáciles de manejar. Sin embargo, nada iguala el tacto y la caída de la seda natural. Si buscas darle un toque de lujo a tu bordado, la seda es la elección indicada – te transportará a la opulencia de antiguos palacios orientales con cada puntada.
Tela Aida (Aida cloth)
La tela Aida (en inglés Aida cloth) es uno de los tejidos más conocidos en el mundo del bordado, especialmente vinculado al punto de cruz. Fue diseñada específicamente para el punto de cruz contado, con una estructura cuadriculada evidente. Está tejida en bloques uniformes que forman pequeños cuadrados perfectos; estos orificios cuadrados se reconocen fácilmente y sirven de guía para realizar cruces regulares. Gracias a ello, la Aida facilita a los bordadores novatos lograr puntadas uniformes y precisas, convirtiéndola en la opción clásica para iniciarse en punto de cruz.
Primer plano de tela Aida 14 count con un bordado en progreso. Se aprecian claramente los agujeros que forman la cuadrícula regular, haciendo más fácil contar las puntadas para punto de cruz.
Tradicionalmente la tela Aida es de algodón 100%, lo que la hace suave pero con un apresto (starch) que le da cierta rigidez. Se comercializa en diferentes counts (cuentas), que indican el número de cuadrículas por pulgada (o puntos por centímetro). Los counts más comunes son 14 (5.5 pts/cm, ideal principiantes), 16, 18, e incluso más altos para detalles finos. Un número mayor implica cuadrículas más pequeñas y más puntadas por área, resultando en un diseño final más definido pero también más laborioso de bordar. Por ejemplo, un diseño bordado en Aida 18ct tendrá un aspecto más “pulido” y compacto que en Aida 11ct, donde los píxeles de cada cruz son más visibles.
La tela Aida fue popularizada por la marca Zweigart (empresa alemana fundada en 1877) y permanece como un estándar de la industria. Viene típicamente en color blanco o crudo, aunque actualmente existe una amplia paleta de colores disponibles, incluso con estampados especiales (véase sección de Colores y Acabados). Algunos sinónimos o variantes locales de la Aida son el término «tela cuadrillé» o «cañamazo de cuadros», e históricamente se la llamó «Java canvas». Es importante notar que, pese a su asociación con el punto de cruz, la Aida no se limita a esta técnica: también se utiliza en bordados geométricos como el blackwork o incluso ciertos motivos de Bargello.
Consejo: Si vienes del bordado libre (ej. bordado tradicional con diseño dibujado) ten en cuenta que la Aida, al tener agujeros predefinidos, no es adecuada para bordar motivos a mano alzada. En ese caso, opta por telas lisas de algodón o lino en su lugar. Pero si tu proyecto es de punto contado, la tela Aida será tu mejor aliada para lograr que cada punto caiga en su lugar con mínima dificultad.
Tela Etamine o Panamá (evenweave de algodón)
Bajo los nombres de etamine, panamá o lugana encontramos otra categoría de telas para bordado contado. Son tejidos de trama uniforme (evenweave fabric) típicamente de algodón o mezcla algodón-rayón, cuyos hilos forman una cuadrícula regular similar a la del lino, pero más homogénea en grosor y generalmente más suave que la Aida. A simple vista, la etamine no tiene agujeros tan visibles como la Aida; en su lugar, el bordador cuenta los hilos del tejido (por eso también se les llama «lienzos de trama contable»). Esto permite una mayor fineza en el resultado: por ejemplo, una etamine de 32 count (32 hilos en una pulgada, aproximadamente 12.6 hilos/cm) permite bordar punto de cruz con mucho detalle, casi como en lino, pero con la ventaja de una fibra más regular.
La tela panamá/etamine suele estar hecha de 100% algodón (o mezclas con un poco de poliéster/viscosa que aportan caída). Es muy popular en algunas regiones para bordar cuadros, nombres o iniciales en punto de cruz, sirviendo como alternativa al lino por su menor coste pero acabado elegante, Muchas personas que empiezan con Aida “migran” luego a etamine para proyectos que requieren un toque más delicado. Técnicas como el Hardanger noruego (bordado calado) emplean etamine de algodón perlé de 22 count, conocida como tela Hardanger, pues su entramado uniforme y resistente aguanta bien los cortes y deshilados.
En el mercado, estas telas se ofrecen con nombres comerciales diversos: Jobelan y Lugana (de Zweigart) son evenweaves populares de algodón/modal con counts de 25, 28, 32, etc. También existe la etamina Lugana opalescente, que incluye un hilo brillante en la trama para efecto metálico. En español coloquial, a veces a estas telas se les dice «Panamá fina» o simplemente «tela de punto de cruz diferente a la Aida». Al comprarlas, es útil fijarse en el número de hilos por cm (por ejemplo, 10 hilos/cm equivaldría aprox. a 25 count).
En resumen, la etamine/panamá ofrece un acabado más fino y flexible que la Aida, ideal cuando se busca un aspecto más elaborado sin llegar al lino. Eso sí, exige contar hilos al bordar (2 sobre 2 generalmente para punto de cruz), pero el resultado bien vale ese pequeño esfuerzo adicional.
Cañamazo (canvas) para tapicería y medio punto
El cañamazo (en inglés embroidery canvas o needlepoint canvas) es una tela de bordado caracterizada por su trama abierta y rígida. A diferencia de las anteriores, el cañamazo está pensado para bordar con lana o hilos gruesos técnicas como el medio punto (petit point), el punto gobelino o el bordado Bargello. Se elabora tradicionalmente con algodón fuerte o lino, y tiene la apariencia de una malla cuadriculada dura. Existen dos tipos principales: el cañamazo mono (single canvas) con una hebra por cada lado del cuadrado, y el cañamazo Penélope que tiene hilos dobles y permite ajustar la finura del bordado (bordando sobre todos los orificios o saltando alternadamente).
Este material es el soporte clásico de tapices, cojines bordados con lana y proyectos decorativos de gran resistencia. Por su rigidez, normalmente se usa en bastidores de marco o cuadros, manteniendo la tensión sin arrugarse. Tras bordar todo el cañamazo con puntadas tupidas, éste suele quedar cubierto por completo por el hilo. Es poco común emplearlo para técnicas de hilo contado finas, ya que su count es bajo (generalmente 4 a 8 puntos por cm). Más bien, su uso estrella es en tapicería bordada – por ejemplo, los kits de medio punto vienen con cañamazo impreso a color, listos para rellenar con lanas.
(Nota: En algunos países de Latinoamérica, «cañamazo» puede referir a la tela Aida; sin embargo, aquí hablamos del cañamazo rígido de tapicería. Para evitar confusión, fíjate si el material tiene apresto y apertura grande – si es así, es canvas para medio punto, no Aida.)*
Actualmente se consiguen cañamazos en colores variados (blanco, marfil, verde, etc.) e incluso de plástico (ver sección de materiales alternativos). Son una excelente opción para proyectos de decoración que requieren durabilidad extrema. También, piezas de arte textil modernas emplean cañamazo grande para bordados abstractos con lanas gruesas. En definitiva, el cañamazo es el esqueleto resistente sobre el cual se tejen puntadas sólidas y coloridas que duran décadas.
Lona, Gabardina y Denim (tejidos resistentes)
Dentro de las telas no específicamente creadas para bordado pero muy usadas en la actualidad, destacan aquellas de algodón fuerte como la lona, la gabardina o la mezclilla (denim o tela vaquera). Estas telas, al ser robustas y de mayor peso, ofrecen resistencia y soporte excelentes para bordados en prendas de moda y accesorios utilitarios.
Lona (canvas fabric): Aquí nos referimos a la lona para confección (ej. lona de algodón usada en bolsos, zapatos o decoraciones), no al cañamazo de bordado. Es un tejido grueso y muy durable, perfecto para proyectos que recibirán uso continuo o tensión. Por ejemplo, bordar sobre lona un diseño y confeccionar un bolso tote, unos tenis bordados o un cojín, garantiza que el bordado soportará el trajín diario. La lona aguanta bien puntadas densas y parches bordados. Muchas técnicas folclóricas (como bordados sobre manta gruesa o telas de costal) entran en esta categoría. La lona soporta el desgaste mejor que telas finas, por lo que es ideal si buscas longevidad.
Gabardina (gabardine): Es un tejido de sarga apretada, utilizado típicamente en prendas de vestir resistentes (como abrigos o uniformes). Su superficie lisa y firme la hace apta para bordados con cierta densidad sin que se deforme. Puedes, por ejemplo, personalizar una chaqueta tipo gabardina con apliques bordados o motivos florales. La gabardina soporta bordados de estilo moderno muy bien, añadiendo un toque artesanal a prendas utilitarias. Gracias a su resistencia, es perfecta para puntadas marcadas como el bordado con agujeta o aplicaciones en relieve.
Denim (mezclilla o tela vaquera): Bordar sobre denim se ha vuelto tendencia en la moda DIY. Una chaqueta vaquera adornada en la espalda con bordado, unos jeans con motivos bordados en los bolsillos, o incluso sombreros de mezclilla customizados, son proyectos populares. El denim ofrece resistencia media – permite puntadas de densidad moderada sin problema. Por ser una tela algo elástica en diagonal (por su ligamento sarga), conviene estabilizar la zona a bordar con entretela fusible o con un hoja mágica soluble (más adelante comentamos esta técnica) para evitar frunces. El resultado, no obstante, vale la pena: cada prenda de mezclilla bordada se vuelve única. Este tejido es ideal para bordados con estilo juvenil y urbano, integrando el arte textil en la moda diaria.
En general, bordar sobre telas gruesas requiere agujas más fuertes y a veces dedal, pero permiten expandir el bordado a ámbitos como la confección y la decoración. Recuerda que, a diferencia de una tela de bordado abierta, aquí estás trabajando sobre una superficie cerrada, así que ajusta la tensión de puntada en consecuencia. ¿Lo mejor? Estas telas abren un mundo de posibilidades para llevar el bordado más allá del cuadro en la pared: ropa, bolsos, zapatos, accesorios del hogar… ¡el límite es tu imaginación!
Otras bases textiles especiales
Existen además telas menos convencionales pero muy interesantes para bordar, que requieren mayor destreza y suelen usarse en proyectos artísticos o de alta costura:
Tul (tulle): Un tul fino (como el que se usa en velos o tutús) puede servir de base para bordar a modo de encaje. El bordado sobre tul crea un efecto etéreo, casi flotante. Se suelen emplear puntadas de randa o aplicaciones de hilo que luego se ven como encaje. Esta técnica demanda mano muy firme porque el tul es delicado y resbaladizo. Suele hacerse con la tela tensada en bastidor y con hilo de seda o algodón fino. El resultado puede ser espectacular: encajes bordados para tocados, velos de novia personalizados, adornos para vestidos translúcidos, etc.
Organza y Gasa (organza, chiffon): Telas transparentes o translúcidas de seda o poliéster, sobre las que el bordado parece “flotar”. En haute couture se borda mucho sobre organza de seda para apliques que luego se recortan y cosen a vestidos. Bordar directamente sobre organza requiere puntadas muy precisas (ya que todo se ve por ambos lados) y a menudo el uso de bastidor tambor o cadres profesionales. Es un terreno para expertos, pero con posibilidades hermosas, como crear cuadros tridimensionales donde el bordado en organza superpuesto genera profundidad.
Fieltro de lana (felt): Aunque el fieltro no es un tejido (es tela no tejida), merece mención. Paños de lana afieltrada se han usado en bordados folclóricos (por ejemplo, en Europa del Este es típico el bordado sobre fieltro de sombreros o tapetes). El fieltro no se deshilacha y es grueso, por lo que soporta muy bien bordados con relieve, aplicaciones y cuentas. Muchos bordados decorativos modernos usan fieltro como base para broches, adornos navideños y juguetes suaves bordados. Es fácil de manipular y no requiere bastidor por su rigidez. Como contra, no tiene trama visible para guiarse, pero en bordado libre eso no importa mucho.
📌 En conclusión, las telas tradicionales para bordar ofrecen un abanico riquísimo de posibilidades. Desde el algodón más sencillo hasta la seda más fastuosa, cada tela aporta su personalidad al bordado. Los bordadores experimentados suelen probar varias bases según el proyecto: “No dudéis en experimentar y usar distintos tipos de telas como tul, organza, yute… todo depende del proyecto y el uso que le vayáis a dar”. Combinar nuestra visión creativa con la tela adecuada es clave para lograr piezas únicas.
Materiales No Tradicionales como Base de Bordado
Además de las telas convencionales, el espíritu creativo del bordado contemporáneo nos lleva a bordar sobre materiales no textiles, rompiendo esquemas y dando lugar a piezas sorprendentes. Mientras cumplan la premisa de poderse perforar con aguja e hilo, ¡casi cualquier superficie es susceptible de ser bordada!. Veamos algunos materiales alternativos que expanden los límites del bordado como arte:
Cuero
Cuero (leather): Bordar a mano sobre cuero añade un contraste maravilloso entre la dureza del material y la suavidad del hilo.
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Se puede bordar sobre piezas de cuero delgado o gamuza – por ejemplo, decorar un monedero, unos zapatos de piel o una chaqueta de cuero con bordados. Es recomendable pre-perforar con alguna herramienta (o usar aguja especial glover) porque el cuero no tiene trama y los agujeros son permanentes. También conviene usar hilos fuertes (como sintéticos encerados) o varias hebras de mouliné, ya que el cuero puede desgastar el hilo fino de algodón. El resultado es muy llamativo, con un aire bohemio o western si se usan motivos florales tradicionales. (En inglés a veces se refieren a esta técnica como leather embroidery o saddle stitching cuando es decorativo).
Papel y Cartón
Papel y Cartón (paper & cardboard): El bordado en papel es delicado pero gratificante. Se suele realizar sobre cartulina o papel acuarela grueso para tarjetas, láminas decorativas o portadas de cuadernos.
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Aquí es fundamental dibujar el diseño y perforar con aguja o punzón fino todos los puntos antes de bordar, para evitar arrugar el papel. Existe el papel perforado victoriano, precursor del plastic canvas, que venía ya agujereado en trama uniforme y sobre el cual en el siglo XIX se bordaban marcapáginas y cuadros religiosos. Hoy en día, artistas contemporáneos crean cuadros mezclando ilustración y bordado en papel, logrando un efecto muy original. El cartón fino también puede bordarse de forma similar (incluso hebras de lana sobre cartón corrugado, para arte infantil). Dato: en inglés esta técnica es llamada paper embroidery o paper piercing, y se usa mucho en tarjetería artesanal.
Plástico
Plástico (plastic canvas y más): El plástico ofrece varias posibilidades. La más conocida es el plastic canvas, una malla de plástico rígido con agujeros, equivalente al cañamazo de tapicería pero hecho de plástico.
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Viene en hojas que se pueden cortar y se utiliza para manualidades en punto de cruz o petit point 3D: hacer cajas, imanes, adornos, juguetes, etc. Se borda con lana o hilo acrílico típicamente, y el producto final es duradero y no requiere bastidor. Otra opción son objetos plásticos ya perforados, por ejemplo fundas de teléfono con agujeros listos para bordar pequeños motivos, o lámparas de acrílico troqueladas para coser decoraciones. También hay entretelas solubles de plástico: por ejemplo, la Tela soluble de DMC o el Magic Paper de DMC, que es una hoja adhesiva que se borda y luego se disuelve en agua, permitiendo bordar diseños en cualquier superficie y luego eliminar la guía. Esto último no es exactamente «bordar sobre plástico» en la pieza final, pero sí usar un material plástico auxiliar para bordar sobre telas difíciles (ideal para prendas elásticas como camisetas). En resumen, el plástico nos da soporte para bordados estructurados o trucos que amplían nuestras posibilidades.
Madera
Madera (wood): ¿Se puede bordar la madera? ¡Sí! Existen proyectos de bordado en madera realmente sorprendentes.
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Por supuesto, no sobre madera maciza sin preparación: lo que se hace es utilizar planchas delgadas de madera (triplay, MDF fino) o objetos de madera blanda y taladrar un patrón de agujeros que luego se bordan con aguja e hilo. Por ejemplo, empresas artesanales venden bastidores de madera perforada listos para bordar como si fueran un lienzo rígido – quedan preciosos como decoración rústica. También se hacen joyas: colgantes y aretes de madera con diseños bordados (flores, mandalas, etc.). Otra idea es bordar sobre troncos o ramas previamente perforados, creando esculturas textiles naturales. La madera aporta calidez y un aspecto rústico muy interesante al bordado. Eso sí, es un trabajo laborioso y se recomienda usar hilos fuertes (p.ej. perlé o estambre) para que no se rompan al pasar por los agujeros en la madera.
📌 Estos son sólo algunos ejemplos de materiales poco convencionales. La lista es infinita: metal (laminillas perforadas, mallas metálicas), acetato o películas radiográficas bordadas, hojas secas bordadas (sí, hojas de árbol con diseños diminutos), etc. Cada uno presenta desafíos únicos, pero todos demuestran que la creatividad del bordador no tiene por qué limitarse a la tela de siempre. Como dice el dicho contemporáneo: “Todo es bordable”. Si te animas a probar, recuerda adaptar tus herramientas (quizá un alicate para tirar la aguja en cuero, o agujas más gruesas en madera) y sobre todo ¡disfrutar el proceso experimental!
Presentaciones Comerciales y "Count" de las Telas de Bordado
Cuando vas a adquirir una tela para bordar, la encontrarás en distintas presentaciones comerciales. A continuación te contamos las formas más comunes en que se venden estas telas y cómo elegir según tu necesidad:
Por metro o en rollo
Por metro o en rollo: En mercerías y tiendas de telas es habitual vender telas de bordado al corte, es decir, te cortan la cantidad que pidas a partir de la pieza o rollo.
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Por ejemplo, lino y algodón de bordado suelen tener anchos de 1.40 m o 1.50 m, y puedes comprar 0.5 m, 1 m, etc. Esta opción conviene cuando necesitas un trozo grande o quieres abastecerte. Profesionales y talleres suelen incluso comprar rollos completos. Ventaja: sale más económico por metro y puedes decidir el tamaño exacto. Tip: Si compras tela al corte, pide que no la doblen demasiado; muchas tiendas ya las entregan enrolladas para evitar arrugas ya que los dobleces marcados pueden ser molestos de quitar (especialmente en Aida con apresto).
Precortadas
Precortadas en piezas estándar: Muchas marcas ofrecen telas en paquetes precortados de tamaños pensados para labores típicas.
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Por ejemplo, DMC vende su Tela Aida en tamaño Small de 38×45 cm (ideal para cuadros medianos) y tamaños mayores Medium, Large, etc., ya listos. Estos cortes suelen venir en tubos o blísters para que la tela no tenga pliegues fuertes. También en la jerga de patchwork se usan términos como Fat Quarter (¼ de yarda, ~45×55 cm) que aplican a telas de bordado de algodón o lino, útiles si quieres variedad de colores en piezas manejables.
Kits de bordado
Kits de bordado con tela incluida: Una forma práctica, especialmente para principiantes o para regalar, son los kits.
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Un kit típico de bordado (ya sea de punto de cruz o bordado tradicional) trae la tela necesaria precortada, los hilos, aguja, patrón e instrucciones. La tela en los kits de punto de cruz puede venir premarcada con el diseño (llamados kits de “tapicería impresa” o stamped cross-stitch) o simplemente la tela lisa junto al gráfico en papel para contar. Por ejemplo, kits de Dimensions o Lanarte traen Aida o lino de cierta medida exacta para el diseño. Asegúrate de manejar con cuidado la tela del kit – viene doblada, así que conviene plancharla suavemente antes de empezar, evitando las zonas con estampado si lo tiene porque normalmente estas telas tiene el estampado realizado con una tinta que se desaparece con el calor.
Presentaciones especiales
Presentaciones especiales: En esta categoría podríamos mencionar telas con acabados específicos orientados a facilitar el bordado.
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Un caso es la Aida con guía impresa: DMC produce la Tela Aida Magic Guide con cuadriculado impreso en rojo cada 10 puntos, que luego se lava y desaparece – muy útil para quienes les cuesta contar en piezas grandes. Otro ejemplo son los paneles pre-diseñados para bordar: telas que ya traen un dibujo artístico impreso a color, pensado para bordar encima parcialmente (una tendencia actual en kits de hoop art decorativo). Asimismo, encuentras packs surtidos de retales o retazos de tela (p. ej. varias piezas de lino en diferentes tonos) ideales para proyectos pequeños como adornos o para probar distintas telas sin comprar mucho de cada una.
📌 Al elegir la presentación, considera el tamaño de tu proyecto. Si es grande, probablemente convenga comprar por metro para tener margen amplio. Si es pequeño o específico, un precorte o kit será más cómodo. Y si planeas muchas labores diversas, hacerte con un stash de telas variadas en piezas medianas te dará flexibilidad creativa. No olvides también revisar la etiqueta o descripción: debe indicar material (algodón, lino, mezcla), count o densidad, dimensiones y color. En tiendas en línea, fíjate que incluyan esos datos.
Nota: Si compras en persona, aprovecha para sentir la tela y ver su color real. Y siempre compra un poco más de lo que marca el diseño, para margen de error y para poder tensarla en el bastidor o enmarcado luego.
📏 ¿Qué son los "Count (ct)" en las telas precortadas?
Además de la longitud, cuando compras telas precortadas o kits, verás casi siempre una medida como 14 ct, 28 ct, 32 ct, etc. Esto se refiere al «count», que indica cuántos hilos (o cuadrículas, en el caso de Aida) hay por pulgada (2.54 cm).
En telas Aida, el «ct» indica cuántos cuadros por pulgada.
En lino o etamine, indica cuántos hilos hay por pulgada, y normalmente se borda «sobre 2 hilos», por lo que un lino de 28 ct equivale visualmente a una Aida 14 ct.
📌 Tip: A mayor count, más pequeñas las cruces y más detallado el resultado. Es importante revisar el count antes de comprar para saber cuál es la escala de tu proyecto.
Importante: El sistema de «count» solo se aplica a telas con trama regular y bordado contado, como Aida, lino o etamine. No es aplicable a telas como muselina, gabardina, fieltro, tul, organza o denim, que se utilizan principalmente en bordado libre o decorativo. En estas últimas, se trabaja con el diseño dibujado o aplicado, no contando hilos ni cuadrículas.
Colores y Acabados de las Telas
Antaño, las telas de bordado venían principalmente en colores crudo o blanco. ¡Hoy eso ha cambiado por completo! Podemos encontrar telas en una variedad enorme de colores, estampados y acabados para darle un toque único a nuestros bordados.
Gama de colores
Gama de colores: Tanto en algodón, lino como Aida, las marcas ofrecen multitud de colores sólidos: desde tonos neutrales (blancos, marfiles, beiges) hasta vibrantes (rojos, azules, verdes, negros).
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Por ejemplo, la línea de Aida de DMC cuenta con al menos 18 opciones de color y Zweigart produce tonos exclusivos como Antique Ivory, Sky Blue, Navy, etc. Esta paleta permite escoger un fondo que complemente el diseño. Un paisaje invernal quizás luzca mejor en una tela azul pálido que simule el cielo, o un mandala moderno puede destacar en negro. Asimismo, hay telas teñidas a mano por artesanos con combinaciones únicas – algunas simulan efectos de acuarela con varios matices en un mismo lienzo, otras recrean un cielo atardecer difuminado, etc. Estas telas teñidas artesanalmente (hand-dyed) son muy populares en la comunidad de punto de cruz y añaden profundidad al bordado sin tener que rellenar el fondo.
Estampados y efectos especiales
Estampados y efectos especiales: Además de colores lisos, existen telas con acabados impresos.
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Un ejemplo son las telas Aida o lugana marmoleadas o vintage, que tienen un moteado similar al mármol o al pergamino antiguo, dando un aspecto envejecido muy atractivo a bordados de sampler o motivos retro. También están las telas con motivos impresos de fábrica: Zweigart lanzó la serie Aida Splash con salpicaduras de color irregulares (como acuarela), y otras con polka dots (lunares blancos sobre fondo de color) ideales para cosas infantiles. Para Navidad, DMC tiene Aida roja con estampado de copos de nieve tenues, etc. Incluso hay Aida con hilos metálicos entretejidos – conocidas como Aida opalescent – que brillan sutilmente, perfectas para proyectos navideños o fantasía. Estos acabados añaden personalidad sin necesidad de bordarlos.
Textura y rigidez
Textura y rigidez: Cada tela también tiene su acabado de fabricación.
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Por ejemplo, la Aida suele venir con apresto (starch) que la hace tiesa al tacto; algunos bordadores la usan así sin bastidor porque está firme. Tras lavar el bordado terminado, la tela queda suave (el apresto se va). En cambio, muchos linos vienen suaves y flexibles desde el inicio, porque no llevan apresto – esto puede hacer necesario usar bastidor o pegar entretela temporal para que no se deforme al manejarlo. Hay telas de algodón como la mencionada glasilla que son bastante almidonadas también. El brillo es otro acabado: un algodón mercerizado tiene un ligero sheen sedoso; un lino sin blanquear luce más rústico y mate. En telas de mezcla, puede haber un hilo brillante que les dé un toque lustroso (p.ej. lugana de rayon).
También se puede jugar con texturas mucho más rústicas como la arpillera o el lino rústico donde su trama es muy visibles y es áspera al tacto.
Calidad y certificaciones

Calidad y certificaciones: En acabados podemos incluir la calidad intrínseca: hoy se valoran las telas eco-friendly sin tintes tóxicos, algodones orgánicos, etc.
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Algunas telas traen certificación Oeko-Tex de que no tienen sustancias nocivas – importante si bordarás algo para bebé, por ejemplo. También, DMC sacó su línea Eco Vita de tela 100% cáñamo natural, cuyo proceso de producción es sostenible. Esta tela de cáñamo tiene un acabado rústico, con variaciones suaves en el tono crudo y una textura similar al lino pero más suave, cumpliendo con la tendencia hacia materiales ecológicos en bordado.
📌En definitiva, en cuanto a colores y acabados, las posibilidades son casi infinitas. Esto es fantástico para personalizar proyectos: puedes jugar con contrastes (bordar con hilos oscuros sobre tela clara o viceversa), con armonías (un bordado marítimo sobre azul celeste, por ejemplo) o con temáticas (tela con sparkle para un hada, tela envejecida para un motivo vintage). Al elegir, imagina siempre cómo lucirán tus hilos sobre ese fondo. Y no temas probar: muchos proveedores ofrecen muestrarios o cuartos pequeños de sus telas para experimentar.
Pro tip: Conserva los sobrantes de telas de colores/efectos en tu alijo; incluso retazos pequeños sirven para bordar detallitos que luego puedes convertir en broches, llaveros o mini-cuadros. ¡A veces un pedacito de tela marmoleada inspira todo un nuevo bordado!
Principales Marcas y Fabricantes de Telas para Bordar
El mundo de las telas de bordado abarca desde compañías textiles centenarias hasta pequeños emprendimientos artesanales. Conocer algunas marcas destacadas te ayudará a orientarte en calidad y disponibilidad global:
DMC:
DMC: Fundada en Francia en 1746, es un nombre imprescindible en bordado. Si bien es más conocida por sus hilos Mouliné, DMC también produce telas de bordar de buena calidad. Ofrece tela Aida en varios counts y colores, lino precortado (normalmente 28 ct, equivalente a 11 hilos/cm) y telas especiales como su Aida Magic Guide con cuadrícula impresa lavable o la mencionada tela de cáñamo Eco Vita 100% naturallaovejalola.com. Comprar DMC es sinónimo de garantía, y sus telas se distribuyen mundialmente. DMC suele innovar introduciendo productos para facilitar el bordado (papel soluble, kits completos, etc.), por lo que es una marca amigable para principiantes y fiables para expertos.
Zweigart
Zweigart: Empresa alemana con legado de calidad y precisión, establecida como marca líder en telas para bordado. Fue fundada en 1877 y desde entonces fabrica algunas de las mejores telas de trama regular del mercado. ¿Te suena Aida? Zweigart fue quien la desarrolló y la produce (de hecho se reconoce su Aida auténtica por un hilo naranja en la orilla de la tela). También ofrecen gran variedad de evenweaves de algodón, lino o mezcla bajo nombres como Lugana, Murano, Davosa, Belfast Linen, Cashel Linen, etc., en infinidad de colores. Sus telas son la elección predilecta de artesanos y profesionales alrededor del mundo cuando buscan precisión e impecable acabado. Aunque suelen ser algo costosas, la uniformidad de la trama y la solidez del teñido justifican su precio. Si ves una tela con la marca Zweigart, puedes confiar en que estás adquiriendo un producto top.
Permin of Copenhagen
Permin of Copenhagen: Marca danesa de tradición, famosa por sus kits de bordado y sus hermosas telas de lino. Ofrece cortes de lino en varios counts (desde 16 hilos/cm hasta 20+ hilos/cm) con colores típicos nórdicos suaves. Muchos kits europeos de punto de cruz incluyen tela Permin. Su lino a veces viene etiquetado también como «Eva Rosenstand» (nombre de otra compañía con la que se asociaron). En general, Permin representa la elegancia escandinava en telas: tonos crudos y pasteles, tejido firme y refinado.
Wichelt / Zweigart (EE.UU.)
Wichelt / Zweigart (EE.UU.): En Estados Unidos, las telas Zweigart se distribuyen a veces bajo el nombre Wichelt (su socio comercial) o Charles Craft (marca adquirida por DMC). Charles Craft produce Aida en USA con algodón nacional y es muy popular en tiendas como Michaels o JoAnn. En resumen, si compras tela en Norteamérica fíjate si es Zweigart, Wichelt o Charles Craft – todas son buenas, con la salvedad de que la Aida Charles Craft suele ser más tiesa por el apresto.
Marcas asiáticas
Marcas asiáticas: En Japón destacan Olympus y Clover, que comercializan telas para sashiko (generalmente algodón indigo preimpreso con puntos a seguir) y también cañamazos. Anchor (empresa de origen británico) en algunos países licencia su marca para telas, pero mayormente vende hilos y kits con tela incluida. En China e India es común encontrar telas de algodón locales sin marca internacional, pero de gran calidad – por ejemplo, las casas de sari en India producen seda y algodón excelentes que a veces se usan para bordado a mano.
Marcas artesanales
Marcas artesanales e independientes: En años recientes han florecido numerosos emprendimientos artesanales dedicados a las telas para bordar. Algunos se especializan en teñir a mano telas de lino, algodón o evenweave con colores únicos. Por ejemplo, Picture This Plus y Hand Dyed Fabrics by Stephanie en EE.UU. ofrecen catálogos enormes de telas teñidas con efectos de fantasía, muy valoradas por la comunidad de cross-stitch. En España y Latinoamérica también hay artesanos que tiñen telas a pedido, logrando tonos difíciles de encontrar en producción masiva. Otros crean telas estampadas artesanalmente con serigrafía para bordar encima (imaginemos un mandala tenue impreso que luego tú resigues con puntadas). Apoyar estas marcas independientes no solo te da un material original sino que impulsa la creatividad en la comunidad.
Productores locales tradicionales
Productores locales tradicionales: No olvidemos que en muchos países existen talleres y fábricas textiles que producen telas típicas para bordado local. Por ejemplo, en México las comunidades indígenas tejen manta de algodón ideal para bordados tradicionales; en Centroamérica se fabrica una tela llamada «lino costura» (que en realidad es algodón) usada para molas y bordados. En países de Europa del Este se sigue hilando lino de forma artesanal para recrear telas antiguas de bordado. Estas opciones suelen encontrarse en mercados locales o ferias de artesanía.
📌 En conclusión, hay muchas marcas y fuentes de donde obtener telas de bordado de calidad. Mi recomendación es probar un poco de todo: ten en tu arsenal una Aida DMC para proyectos rápidos, un lino Zweigart para ese cuadro especial, quizás una pieza teñida a mano para un diseño creativo, y telas económicas de algodón para practicar o proyectos grandes de batalla. Cada marca tiene sus fortalezas: DMC la accesibilidad global, Zweigart la calidad suprema, las marcas artesanales la originalidad. Y lo más importante: escoge la tela que a ti te inspire y te dé confianza para bordar con gusto.
Cuidado y Almacenamiento de las Telas de Bordado
Adquirir buenas telas es una inversión en nuestro hobby, y con unos simples cuidados podemos conservarlas en óptimas condiciones por años. Aquí van consejos para el almacenamiento y mantenimiento de tus telas de bordar, tanto antes como después de bordarlas:
Almacenaje en lugar adecuado:
Guarda las telas en un sitio fresco, seco y oscuro. La luz solar directa puede degradar y decolorar los tejidos con el tiempo, especialmente los naturales. La humedad es enemiga: puede ocasionar moho o amarillamiento. Idealmente, un armario o cajón alejado de ventanas, con buena ventilación, es el hogar perfecto para tus telas.
Evitar pliegues y arrugas permanentes:
Si dejas una tela doblada con pliegues muy marcados durante mucho tiempo, será difícil quitarlos luego. Lo recomendable es enrollar las telas en tubos o sobre un cartón ancho, especialmente las piezas grandes. Así lo hacen incluso en museos para guardar tapices antiguos, ya que enrolladas no se arrugan ni forman líneas de doblez. Puedes usar tubos de cartón libre de ácido (por ejemplo, tubos para planos el detalle de “libre de ácido” es importante porque los cartones ordinarios tienen componentes que a largo plazo pueden manchar o debilitar la tela. Si usas tubos de envío de papel, asegúrate que tengan tapas con agujeros o quita las tapas para que entre aire – la tela necesita “respirar” y no concentrar humedad. Guarda los tubos acostados, no verticales, para que la tela no se deslice y se amontone en un extremo.
Método de doblado seguro:
Si por espacio necesitas doblar telas, hazlo de manera suelta, cambiando de vez en cuando la posición del doblez. Algunas bordadoras intercalan papel de seda sin ácido entre las capas dobladas para amortiguar marcas. Evita poner peso encima de telas dobladas (por ejemplo, una pila muy alta de telas puede aplastar las de abajo y marcar dobleces). Mejor almacena en horizontal y sin apretar.
Organización y etiquetas:
Conforme crece tu colección de telas, puede ser útil etiquetarlas. Una buena práctica es guardarlas en bolsas o fundas individuales (de plástico o tela) y poner una etiqueta con la información de la tela: color, tipo de tejido, composicion, count, medidas y fabricante. Así, cuando busques «ese trocito de lino azul 32ct que tenía», lo encontrarás rápidamente. Además, la bolsa protege la tela del polvo. Solo asegúrate de que si usas bolsas plásticas no cierres herméticamente por completo, deja que haya un poquito de aire o unos agujeritos (puedes perforar la bolsa) para evitar condensación.
Protección contra insectos:
Las fibras naturales pueden atraer polillas o carcoma si se guardan en lugares húmedos o sucios. Procura almacenar las telas limpias. Puedes añadir bolsitas de lavanda, cedro o naftalina en el cajón como repelente (¡ojo! que la naftalina tiene olor fuerte, prefiere cedro que es natural). Revisa tus telas cada cierto tiempo, aireándolas, especialmente si vives en clima tropical.
Limpieza de las telas:
Si una tela se ve manchada por polvo o ha perdido el lustre, puedes lavarla antes de usarla (excepto que tenga algún estampado soluble que no quieras eliminar aún). Para telas de algodón o lino sin bordar, un lavado suave a mano con agua tibia y jabón neutro basta. No uses blanqueador aunque sea blanca, podría debilitarla. Las telas coloridas teñidas a mano es mejor no remojarlas mucho antes de bordar para evitar que destiñan; haz una prueba con un retal primero. Tras lavar o si la tela se humedeció, sécala completamente en un lugar a la sombra y bien ventilado antes de guardarla de nuevo, para que no quede rastro de humedad
Tras terminar un bordado:
Este punto escapa un poco al almacenamiento de la “tela virgen”, pero vale mencionarlo. Cuando terminas de bordar una pieza y aún no la vas a enmarcar o usar, lo ideal es guardarla también enrollada o extendida, no doblada. Enróllala con papel de seda y guárdala en un tubo o carpeta. Esto preservará tu trabajo impecable. Muchas bordadoras, almacenan sus labores acabadas igual que los museos, enrolladas en tubos ventilados para que no se arruguen ni sufran daños. Es un tip valioso si quieres mantener tus creaciones en espera sin deterioro.
📌 En resumen: limpieza, frescura, oscuridad y sin pliegues son las claves. Con estos cuidados, tus telas estarán siempre listas para ese arranque de inspiración a las 3 a.m. 😉. No hay nada más gratificante que abrir tu armario de telas y encontrarlas tan bonitas como las recordabas. Trata tus telas con cariño – ¡se lo han ganado, después de todo lo que nos dan en cada labor!

