Hilos de Bordado a Mano
Guía Esencial para un Arte Milenario
¿Qué son los Hilos de Bordar a mano?
Considerado el material primordial que materializa el diseño sobre el tejido, el hilo de bordar es un filamento textil especialmente concebido para ejecutar una diversidad de técnicas decorativas a través de puntadas precisas y llenas de expresividad.
El hilo es el alma del bordado a mano, un arte ancestral que transforma la tela en un lienzo de expresión. Esta guía completa desentraña el universo de los hilos de bordar, abarcando desde su rica historia hasta los detalles prácticos sobre tipos, materiales, grosores, presentaciones, paletas de colores y los cuidados necesarios para preservar su belleza. Concebida como una fuente de inspiración y conocimiento tanto para quienes se inician en el bordado como para las artesanas experimentadas, ofrece información útil y consejos para optimizar el uso de cada hebra en cada puntada.
Breve Historia: hilos para bordar a mano
El uso de hilos para coser y bordar se remonta a la prehistoria. Se cree que en el Paleolítico las primeras «hebras» surgieron trenzando fibras vegetales o tiras finas de piel de animal, técnicas primitivas que permitieron unir pieles y tejidos. A lo largo de la Antigüedad, diversas civilizaciones perfeccionaron el hilado: en Egipto se produjeron finos hilos de lino, en Mesopotamia se desarrollaron bordados famosos con hilos tintados, y en China se descubrió y extendió la producción de hilo de seda, un material de lujo que pronto llegó a India, Persia y Grecia. Los antiguos romanos y griegos ya bordaban con hilos de algodón, seda, lana y lino, e incluso incorporaban hilos metálicos de oro y plata en prendas ceremoniales. De hecho, Plinio el Viejo atribuye al rey Átalo I de Pérgamo (siglo III a.C.) la introducción de los hilos de oro en el bordado, reflejando cómo desde temprano el hilo no solo unía, sino que también decoraba con riqueza.
Con el paso de los siglos, el arte del bordado siguió evolucionando. Durante la Edad Media, centros como Bizancio y las culturas islámicas refinaron el tintado de hilos en una amplia gama de colores para sus exquisitos bordados. Sin embargo, un gran salto tecnológico llegaría mucho después, con la Revolución Industrial. En 1844, el químico inglés John Mercer descubrió el proceso de mercerización del algodón, que consiste en tratar el hilo con sosa cáustica para hacerlo más fuerte, brillante y receptivo a los tintes.
Esta innovación sentó las bases de los hilos modernos de alta calidad: a mediados del siglo XIX y principios del XX surgieron fabricantes como DMC en Francia (fundada en 1746) y Anchor en Inglaterra, que popularizaron el hilo mouliné de algodón mercerizado de colores sólidos y resistentes. Para 1900, la gama de tonos asequibles aumentó enormemente y el bordado a mano se democratizó, al contar con hilos de calidad consistente producidos a escala industrial. Desde entonces hasta hoy, los hilos de bordar han seguido mejorando en variedad y prestaciones (colorantes más sólidos, fibras sintéticas innovadoras, etc.), pero sin perder su esencia histórica. Cada vez que bordamos con una madeja de hilo, nos conectamos con esta rica tradición que une a todas las culturas a través del tiempo mediante la hebra y la aguja.
Principales Hilos para Bordar a Mano
Clasificación de los hilos según su origen
Una manera esencial de entender los hilos de bordar es clasificándolos por el origen de sus fibras. Estas se dividen en dos grandes grupos: las naturales, que se obtienen de plantas o animales, y las manufacturadas, que son producto de la intervención humana (sintéticas o semisintéticas). A continuación, se detallan las características de los hilos de origen vegetal, animal y sintético.
Hilos de Origen Vegetal
Los hilos de origen vegetal se obtienen de fibras naturales de plantas. Los más comunes en bordado son:
Algodón:
Es la fibra vegetal por excelencia en el bordado. El hilo de algodón se extrae de la vellosidad de las semillas de la planta del algodón. Es suave, flexible y ligeramente absorbente, lo que permite teñirlo en multitud de colores brillantes. El algodón mercerizado destaca por su resistencia y tenue brillo, fruto del proceso químico que mejora sus cualidades. El algodón es un material vegetal renovable y de textura suave, ideal tanto para puntadas delicadas como para bordados llenos de color.
Tipos de Hilos de Algodón:
Hilo Mouliné
El hilo mouliné (también llamado hilo de madeja para bordar o simplemente “hilo de bordar”) es el más común y versátil. Es el hilo clásico de algodón mercerizado que viene en madejas de unos 8 metros con 6 hebras separables. Puedes usar la hebra completa o dividirla según el grosor que necesites en tu labor. Esta característica hace del mouliné un hilo extremadamente flexible en su uso: con 1 hebra logras líneas finísimas y detalles sutiles, mientras que con 3 o 6 hebras obtienes rellenos tupidos y colores intensos. Por ejemplo, típicamente en punto de cruz se usan 2 hebras de mouliné para cubrir bien la tela Aida, pero en un bordado de painting needle (pintura con aguja) se emplea solo 1 hebra para poder matizar como si fuera un pincel.
Las madejas mouliné de algodón, de marcas como DMC o Anchor, ofrecen una inmensa gama de colores sólidos y matizados (en torno a 500 tonos en el caso de DMC. Son hilos suaves, ligeramente brillantes y muy manejables, aptos para casi cualquier puntada: punto de cruz, punto atrás, nudos franceses, relleno satinado, etc. Por eso se consideran el hilo “estándar” de bordado a mano. Al bordar, conviene separar ligeramente las hebras con los dedos antes de enhebrar la aguja, para que cada hebra se acomode y el acabado quede más plano. Dato curioso: el término mouliné viene del francés y significa “molido” o “retorcido”, aludiendo al proceso de torcido del hilo.
Hilo Perlé
El hilo Perlé (perle cotton) es otro pilar del bordado tradicional. A diferencia del mouliné, el perlé no se divide en hebras: es un cabo único, compuesto por varias hebras fuertemente retorcidas entre sí. Esta torsión le da un aspecto cordonado y un brillo perlado que le da nombre. Generalmente es de algodón mercerizado 100%, con un acabado más brillante que el mouliné. Se fabrica en distintos grosores identificados por números: comúnmente #3, #5, #8 y #12, donde el número más grande corresponde al hilo más fino (por ejemplo, un perlé #12 es muy delgado, mientras que un perlé #3 es bastante grueso). El perlé #8 y #12 suelen venir en ovillos pequeños, mientras que los más gruesos (#5, #3) a veces se presentan en madejas torcidas tipo “trenza”.
Este hilo se caracteriza por su textura más firme y por dejar una puntada ligeramente en relieve debido a su torsión. Es ideal para técnicas de bordado contadas como el Hardanger, el punto de cruz en tela plástica o el blackwork cuando se busca relieve, así como para bordados tradicionales como el redwork (bordado en rojo) y el bordado español sobre cañamazo. De hecho, su efecto texturizado lo hace óptimo para bordados “más duros” o resistentes. Muchos bordadores lo usan también para resaltar contornos o detalles porque su brillo atrae la luz de forma diferente al mouliné. Por ejemplo, en un mismo diseño podrías rellenar con mouliné mate y luego resaltar líneas con perlé brillante.
El perlé se comercializa en numerosos colores (aunque la paleta es algo menor que la de mouliné) y es muy apreciado en bordados monocromos porque su brillo le da riqueza incluso a un solo color. Un consejo al utilizarlo: como es grueso (especialmente los #5 o #3), se debe emplear una aguja con ojo acorde y quizá pre-perforar ligeramente la tela en tejidos tupidos, para que pase sin forzar. El acabado, sin embargo, merece la pena. Imagina un mantel de vainicas hecho con algodón perlé blanco: los calados lucen definidos y los hilos brillan con elegancia bajo la luz. Es un hilo de aspecto sofisticado. Además del algodón, existen versiones de perlé en seda (más brillante aún) y en rayón. Pero el perlé de algodón sigue siendo el más difundido y un básico para cualquier bordadora que quiera añadir textura a sus trabajos.
Coton á Border
En francés coton à broder significa “algodón para bordar”, pero en el mundo del bordado se refiere a un tipo específico de hilo también conocido como “algodón especial” o “Broder Special”. Se trata de un hilo de algodón mercerizado, no divisible, similar al perlé en ese sentido, pero de acabado mate o semimate (menos retorcido y brillante que el perlé). Suele venir en madejas y está compuesto por 4 cabos inseparables (ligeramente menos retorcidos que el perlé). El coton à broder se fabrica en varios grosores indicados por números: por ejemplo, DMC produce coton à broder del #16 (más grueso) al #30 (muy fino). El grosor #25 es uno de los más populares por tener un equilibrio entre fineza y cobertura, y está disponible en más de 180 colores en algunas marcas (los grosores muy gruesos o muy finos a veces solo existen en blanco y crudo).
Este hilo está pensado para bordados tradicionales blancos (como hardanger, richelieu, bordado de Lugano, etc.) y para labores como el ojo de perdiz, vainicas y encajes a la aguja, donde interesa un hilo sólido que no haya que agrupar. En un ajuar antiguo, por ejemplo, las iniciales y monogramas sobre sábanas de lino a menudo se bordaban con coton à broder blanco grueso, logrando relieve y durabilidad en el bordado. Al ser menos brillante, imita mejor el aspecto de los bordados antiguos que el algodón mercerizado normal.
Un detalle importante: la numeración del coton à broder funciona al revés que en el perlé (a menor número, hilo más grueso) pero no son equivalentes directos. Por ejemplo, un coton à broder #16 es grueso, pero no tanto como un perlé #5; y un coton à broder #30 es finísimo, más que un perlé #12. La elección dependerá de la labor: para bordado calado (hardanger) se suele usar #25 y #30 combinados; para cordoncillos y festones en bordado Richelieu, un #16 o #20 en bordes. Lo bueno es que este hilo ofrece gran cobertura y resistencia – al ser 4 hebras juntas, es bastante fuerte –. Se recomienda principalmente en bordados monocromos o donde no se necesite separar hebras. Es un hilo clásico que merece la pena conocer si te interesan las técnicas de blanco sobre blanco o los encaje de aguja.
Hilo Floche
El hilo floche es otro tesoro dentro de los hilos de algodón para bordar, aunque menos conocido que el mouliné o el perlé. El floche (palabra francesa que significa “borla” o “mecha suave”) es un hilo de algodón mercerizado de alta calidad, compuesto por 5 hebras ligeramente torzadas en un solo cabo. Al igual que el coton à broder, no se divide para bordar: se usa tal cual viene en la madeja. Su grosor aproximadamente equivale a un mouliné usando 1–2 hebras, es decir, es un hilo fino pero con más cuerpo que una sola hebra de mouliné. Lo que hace especial al floche es su suavidad extrema y su acabado lustroso pero sedoso (no tan brillante como rayón, más bien un satinado elegante).
Tradicionalmente, el hilo floche se ha utilizado en bordados finos como el Bordado Mountmellick (en blanco, sobre algodón satinado) y en la pintura con aguja clásica, donde se requiere un hilo que se pose plano sobre la tela para rellenar con puntos largos y cortos sin dejar la estría de hebras separadas. Con floche, los rellenos satinados quedan más lisos, ya que sus 5 hebras ligeramente sueltas “aplacan” unas con otras, evitando huecos. También en puntadas como festón, ojetes y vainicas el floche funciona de maravilla por su cobertura.
El floche suele venir en madejas grandes de 10 gramos, a veces algo difíciles de encontrar; DMC, por ejemplo, lo tiene en ciertos colores (sobre todo pasteles y algunos básicos) pero en algunas regiones ni se comercializa ampliamente. Aun así, entre bordadoras expertas es muy apreciado: se considera que un bordado con floche tiene un nivel superior de acabado. Si alguna vez ves un bordado con áreas de relleno que parecen pintadas de lo tan uniforme que es el hilo, es probable que sea floche o seda. Como nota, coton à broder y floche se confunden a veces, pero son distintos: el floche es 5-ply (5 cabos) y viene en un grosor único (aprox. equivalente a un coton à broder #25), mientras que el coton à broder es 4-ply y viene en varios grosores.
En definitiva, el hilo floche es ideal para:
Rellenos con puntada satinada (satin stitch) extensos, logrando un efecto de “satén” real.
Bordados en los que quieras un acabado particularmente suave al tacto (floche al no estar fuertemente torcido, resulta casi aterciopelado cuando se borda).
Proyectos de heirloom sewing (costura de ajuar) como vestidos de bautizo, donde a veces se usa floche para bordar sobre batista delicada.
Si tienes la oportunidad de probarlo, ¡adelante! Es un hilo que puede elevar la calidad estética de tus puntadas, aunque requerirá mimo (al ser suave, hay que evitar que se enrede; conviene hacer madejas más pequeñas de la madeja grande para manejarlo).
Lino:
Este hilo proviene de los tallos del lino (una planta herbácea). Es una fibra más rígida y opaca que el algodón, pero muy fuerte. El hilo de lino fue protagonista en bordados históricos (como manteles y ajuar antiguo) por su durabilidad. Al ser menos elástico, mantener la tensión uniforme con lino puede ser un reto, pero su acabado rústico y mate es apreciado en bordados tradicionales. Por ejemplo, se utiliza hilo de lino en trabajos de hardanger y deshilados sobre tela de lino para lograr un aspecto armónico con la tela base.
Otros:
Aunque el algodón y el lino son los más conocidos, muchas otras plantas aportan texturas únicas, brillos especiales y propiedades funcionales que las hacen valiosas para la creación textil. Esta sección revela los hilos vegetales menos convencionales y su potencial en el bordado contemporáneo.
🥥 Hilo de Coco (Coir)
Origen: Fibra extraída del mesocarpio del coco.
Textura: Áspera, rígida.
Color: Marrón natural.
Usos en bordado: Arte textil rústico o escultural.
Comentario: No es apto para detalles finos, pero es excelente en composiciones tridimensionales o ecológicas.
🌾 Hilo de Yute
Origen: Tallos de plantas tropicales asiáticas (Corchorus spp.).
Textura: Gruesa, firme.
Color: Marrón dorado.
Usos en bordado: Punch needle, tapices decorativos.
Comentario: Ideal para crear texturas en bordados con carácter rústico o natural.
🍍 Fibra de Piña (Piñafibra / Piñatex)
Origen: Hojas de la planta de piña.
Textura: Suave, ligera, brillante.
Color: Amarillento claro o blanco natural.
Usos en bordado: Diseños de lujo, moda textil ecológica.
Comentario: Alternativa vegana a la seda, muy valorada por su estética y sostenibilidad.
🌿 Ramio (Ortiga China)
Origen: Planta asiática (Boehmeria nivea).
Textura: Similar al lino, pero más brillante.
Color: Blanco natural.
Usos en bordado: Bordado fino y preciso.
Comentario: Excelente para bordadoras que buscan un hilo vegetal de alta calidad.
🍌 Fibra de Abacá (Banano filipino)
Origen: Pseudotallo de la planta Musa textilis.
Textura: Firme y flexible.
Color: Beige claro.
Usos en bordado: Bordado tradicional filipino y calados.
Comentario: Usada históricamente en textiles nobles. Aporta estructura y luminosidad.
🌱 Cáñamo
Origen: Tallo de la planta Cannabis sativa.
Textura: Gruesa, rústica.
Color: Beige o grisáceo.
Usos en bordado: Bordado ecológico, diseño rústico o vegano.
Comentario: Muy resistente y duradero. Resurge como opción sostenible.
🌿 Ortiga
Origen: Tallo de la Urtica dioica.
Textura: Suave al tacto (tras procesado), parecida al lino.
Color: Blanco o verde pálido.
Usos en bordado: Tradicional europeo, diseños naturales.
Comentario: Utilizada en Europa desde la Edad Media. Ideal para tejidos finos y nobles.
🌵 Aloe Vera
Origen: Mucílago de las hojas de aloe.
Textura: Extra fina, sedosa, antimicrobiana.
Color: Blanco tras tratamiento.
Usos en bordado: Innovación textil, cosmética o conceptual.
Comentario: Aún experimental, pero con gran potencial en bordado de bienestar.
Hilos de Origen Animal
Las fibras animales poseen una estructura proteica, lo que les da elasticidad, suavidad, calidez y cierto grado de brillo natural. Son ideales para bordado artístico, costura ornamental o piezas de lujo. En bordado, principalmente encontramos:
Seda:
La seda proviene de los capullos del gusano de seda. Es una fibra continua de gran longitud, famosa por su brillo inigualable y suavidad. Los hilos de seda para bordar pueden presentarse en madejas de varias hebras (4 a 6 hebras divisibles normalmente) o en filamentos planos. Este material fue históricamente muy apreciado: en la China imperial, por ejemplo, bordaban elaborados paisajes con sedas de vivos colores. La seda es fuerte pero resbaladiza, lo que exige algo de práctica para bordar (se desliza fácilmente en la aguja). A veces conviene hacer un nudo en la cola del hilo dentro del ojo de la aguja para que no se escape mientras bordas. También tiende a decolorarse si se expone en exceso a la luz o si se lava con detergentes fuertes. Aun así, es el hilo elegido para bordados finos y de lujo, pues sus tonos brillantes dan un acabado elegantísimo.
Lana:
La lana para bordar se obtiene del pelo de ovejas u otros animales lanudos como la alpaca, conejo de Angora. A diferencia de la seda, la lana es esponjosa, cálida al tacto y de acabado mate. Se utiliza principalmente en bordados de crewel (bordado tradicional con lana sobre lino o algodón) y en tapicería o petit point sobre lienzos rígidos. La lana para bordar suele venir en hebras más gruesas (p. ej., lana Colbert de 4 hebras indivisibles) e incluso en ovillos similares a los de tejido. Aporta volumen y textura: con lana se logran rellenos abultados y puntos muy visibles. Eso sí, al ser menos lisa que el algodón, puede ser un poco más difícil de pasar por tejidos tupidos. Existen lanas naturales vírgenes (con colores ligeramente apagados) y lanas acrílicas o mezclas, más económicas. Hay que protegerlas de las polillas y la humedad durante el almacenamiento, ya que son proteínas susceptibles al deterioro orgánico.
Cabello (pelo humano):
Sorprendentemente, el cabello ha sido usado como hilo en ciertas técnicas muy específicas. En la dinastía Tang en China (618-907) surgió el bordado con cabello humano, conocido como moxiu o “bordado negro”, usando largos cabellos femeninos para crear finos bordados monocromos.
También en la época victoriana europea y en México existieron costumbres de bordar pequeños motivos o iniciales con cabello (por ejemplo, incorporar un mechón del ser querido en un pañuelo bordado). Si bien el cabello no es un hilo textil comercial, estas tradiciones demuestran que casi cualquier fibra alargada puede servir para bordar. El pelo es muy resistente a la tracción, pero difícil de manejar debido a su rigidez y falta de porosidad para el tinte. Hoy en día, el bordado con cabello es una curiosidad histórica y artística; sin embargo, es válido mencionarlo como extremo de los hilos “animales”. Como dice la investigadora Carmen Gila, “el bordado con cabello es una tradición con mucha historia, tanto en España como en el mundo” mottainaizgz.blogspot.com ,subrayando la diversidad de materiales que el ser humano ha empleado para decorar con aguja.
Otros:
A continuación, descubrirás las fibras menos convencionales que merecen un lugar especial en tu caja de hilos.
🦙 Alpaca
Origen: Andes de Perú, Bolivia, Ecuador.
Características: Muy suave, hipoalergénica, cálida y resistente.
Textura: Esponjosa o sedosa según la variedad (Huacaya vs. Suri).
Usos en bordado: Ideal para bordado texturizado, artístico o ropa decorada artesanalmente.
Comentario: Excelente para pieles sensibles. Disponible en colores naturales (22 tonos).
🐐 Cabra de Cachemira (Cashmere)
Origen: Subpelo fino de la cabra de Cachemira (Asia Central).
Características: Extremadamente suave, liviana y cálida.
Textura: Muy sedosa.
Usos en bordado: Exclusivo para detalles finos, proyectos de alta gama o mezcla con otras fibras.
Comentario: Requiere cuidado en el manejo, ya que puede afieltrarse fácilmente.
🐐 Cabra de Angora (Mohair)
Origen: Cabra de Angora (Turquía, Sudáfrica).
Características: Brillante, fuerte, elástica.
Textura: Suave pero firme, con un halo visible.
Usos en bordado: Textiles decorativos, mezcla con algodón para relieve.
Comentario: Brillo natural que realza los colores. Ideal para efectos brillantes.
🐇 Conejo de Angora
Origen: Conejos de Angora (Francia, Alemania, China).
Características: Extremadamente suave, cálida, liviana.
Textura: Vaporosa, con poca elasticidad.
Usos en bordado: Bordado artístico o decorativo, técnica mixta, escultura textil.
Comentario: Difícil de manejar por su tendencia a desprenderse. No apta para bordado muy estructurado.
🐫 Camello (Bactriano)
Origen: Asia Central (Mongolia, Kazajistán).
Características: Muy cálida, resistente al clima.
Textura: Suave, con un tono dorado natural.
Usos en bordado: Prendas invernales, tapices, técnicas de mezcla con otras fibras.
Comentario: No se tiñe fácilmente; se aprecia su color natural.
🦌 Muskox (Qiviut)
Origen: Alaska, Groenlandia, Canadá.
Características: Una de las fibras más cálidas del mundo (8x más que la lana de oveja).
Textura: Increíblemente suave, sedosa, sin elasticidad.
Usos en bordado: Bordado de lujo o artístico, detalles exclusivos.
Comentario: Extremadamente cara y rara. Solo se obtiene del subpelo mudado naturalmente.
🦙 Vicuña
Origen: Altiplano andino.
Características: Fibra más fina del mundo (~12 micrones).
Textura: Exquisitamente suave, delicada, ligera.
Usos en bordado: Reservado para bordado de alta costura, conservación textil o piezas de exhibición.
Comentario: Su uso está regulado por tratados internacionales. La vicuña solo puede esquilarse cada tres años.
🦆 Plumas de aves
Origen: Diversas especies (ganso, pato, faisán, avestruz).
Características: Ornamentales, ligeras, con textura suave o rígida según la especie.
Usos en bordado: Bordado en relieve, trajes ceremoniales, moda escénica, bordado en pedrería.
Comentario: No se hilan como fibra, pero se cosen como elemento decorativo. Muy usado en bordado tradicional indígena o en alta costura.
🐂 Qiviut (Muskox)
Origen: Subpelo fino del buey almizclero (regiones árticas de Alaska, Canadá y Groenlandia).
Características: Extremadamente suave, ligera y muy cálida (ocho veces más que la lana de oveja).
Textura: Suave y sedosa, sin elasticidad excesiva.
Usos en bordado: Ideal para bordado artístico o detalles de lujo en piezas exclusivas.
Comentario: Su fibra rara y valiosa lo hace poco común en bordado tradicional; se usa más en prendas de punto y arte textil de alto valor.
🧵 Notas importantes para bordadoras:
Las lanas más suaves (angora, cashmere, qiviut, vicuña) son ideales para bordado artístico, decorativo o de lujo, pero no siempre son fáciles de manipular.
La lana de oveja y alpaca ofrecen un excelente equilibrio entre manejabilidad, resistencia y precio.
El mohair y la lana de camello se usan más en hilados mezclados o para efectos especiales.
Hilos de Origen Sintético o Químico
En el siglo XX surgió un gran abanico de fibras sintéticas creadas por el hombre, muchas de las cuales se han adaptado al bordado. Las fibras sintéticas ofrecen resistencia y brillo, aunque a veces sacrifican la calidez o facilidad de uso de las fibras naturales. Muchos hilos comerciales combinan fibras (por ejemplo, rayón con un % de nylon) para lograr mejores prestaciones. Los principales hilos sintéticos o artificiales son:
Poliéster:
Fibra totalmente sintética derivada del petróleo. Es muy resistente, no se deforma con facilidad y aguanta bien la exposición al sol y al agua. En bordado a mano no es tan común en madejas de colores (suele usarse más en bordado a máquina), pero sí encontramos poliéster en hilos metálicos (como núcleo) y en algunos hilos fluorescentes o especiales. También hay kits infantiles con hilos de poliéster, ya que es una fibra económica. Un hilo de poliéster puro tiende a ser algo resbaloso y con un brillo intenso artificial. Su mayor ventaja es la durabilidad: no encoge ni destiñe fácilmente, por lo que se utiliza cuando se requiere máxima resistencia (por ejemplo, en bordados funcionales sobre prendas que serán muy lavadas).
Rayón (viscosa):
Es una fibra semi-sintética (se obtiene de la celulosa vegetal procesada químicamente), a veces llamada “seda artificial”. Los hilos de rayón son muy apreciados por su alto brillo sedoso y colores vibrantes. Muchos hilos de bordar catalogados como “satin” en realidad son de rayón. Son una alternativa más económica a la seda natural. En bordado a mano destacan en la técnica de bordado brasileño (bordado dimensional con muchas flores en nudo y puntadas en relieve), ya que su brillo resalta en los pétalos abultados. Sin embargo, el rayón puede ser difícil de trabajar: es resbaladizo, tiende a formar nudos y enredos con facilidad, y se deshilacha si la hebra es muy larga o se reusa demasiado. Por ello, se recomienda usar hilos cortos, encerar ligeramente la hebra o incluso humedecerla un poco para mantenerla recta. El resultado, eso sí, vale la pena: es el hilo más brillante y aporta un acabado satinado espectacular.
Nailon (nylon):
Otra fibra sintética derivada químicamente. El nailon es muy fuerte y elástico. En bordado a mano no es habitual en hilos decorativos, pero sí aparece en ciertos hilos transparentes o monofilamentos usados para delinear sin que se note (similar a un “hilo de pescar”). También hay hilos de nailon metalizados. Por su elasticidad, a veces se emplea en bordados sobre tejidos muy flexibles, ya que acompañan el estiramiento. El nailon resiste bien la abrasión pero puede verse afectado por altas temperaturas (se derrite con la plancha caliente, ¡cuidado!). En general, su uso es más frecuente en costura (hilo invisible) que en bordado tradicional, salvo casos específicos.
Acrílico:
Fibra sintética que imita a la lana. En bordado a mano aparece sobre todo en lanas acrílicas para tapicería o en hilos económicos. Por ejemplo, ovillos acrílicos pueden utilizarse para bordar cojines o alfombras a medio punto. El acrílico es ligero, no absorbe humedad y mantiene colores sólidos, pero con el tiempo puede formar bolitas o perder suavidad. No veremos madejas finas de acrílico para bordado contado, pero sí podría usarse un hilo acrílico delgado para efectos decorativos en bordados libres.
Hilos Híbridos o Especiales
Dentro de esta categoría agrupamos hilos que no encajan solo en una fuente o que tienen tratamientos especiales:
Hilos metálicos:
Son aquellos hilos que imitan oro, plata u otros metales. Tradicionalmente se fabricaban envolviendo finas láminas de oro/plata en seda, pero los actuales suelen ser sintéticos: un alma de poliéster o nailon recubierta con una película metálica (puede ser aluminio vaporizado con color dorado, por ejemplo). Vienen en madejas, bobinas e incluso en finos cordoncillos. Bordar con hilos metálicos es todo un desafío, ya que son poco flexibles: tienden a enredarse, deshilacharse el recubrimiento y perder brillo con la fricción. Se recomienda usarlos para detalles puntuales y preferir agujas de ojo grande (para que rocen menos). A pesar de la dificultad, añaden un toque espectacular de luz. Existen distintos tipos, desde el clásico oro y plata hasta metalizados de colores, hilos multimetálicos (mezcla de filamentos dorados y de color) e incluso con lentejuelas incorporadas. En bordado a mano, técnicas como el goldwork (bordado en oro) emplean hilos metálicos especiales, pero incluso en un sencillo bordado contemporáneo puedes realzar un motivo (por ejemplo, el centro de una flor) con un hilo dorado brillante.
Hilos Multicolor o Degradados:
Son hilos teñidos con varios colores a lo largo de su extensión. En lugar de un color uniforme, el hilo va cambiando de tono (por ejemplo, de azul a verde y a morado repetidamente). También se les llama matizados, variegados o degradé. Están disponibles principalmente en algodón (madejas mouliné matizadas) y también en seda o rayón de algunos fabricantes. Al bordar con ellos, el colorido va apareciendo de forma aleatoria creando un efecto vistoso sin tener que cambiar de hilo constantemente. Por ejemplo, una rosa bordada con un solo hilo matizado rojo-rosa tendrá pétalos con suaves variaciones de tono automáticamente. Grandes marcas tienen líneas matizadas, y muchas marcas artesanales se especializan en teñir así sus hilos (veremos ejemplos más adelante). Es importante saber que, aunque hermosos, algunos hilos teñidos a mano pueden desteñir un poco al lavar, por lo que conviene probar su solidez de color. En cuanto a técnica, son ideales para puntadas largas donde se note la transición. ¡Un recurso creativo muy apreciado!
Hilos Mezcla (blends):
En el mercado hay hilos que combinan fibras distintas, buscando mejores efectos. Por ejemplo, mezcla de seda y lana (aúna la calidez de la lana con el brillo de la seda), mezcla de algodón y seda (más económicos que la seda pura pero más lustrosos que el algodón) e incluso mezcla de algodón con metálico. También entran aquí hilos elásticos (algodón con Lycra) usados en smock.
Hilos Fantasía:
Los hilos fantasía son aquellos diseñados para aportar efectos visuales y texturas únicas que no se encuentran en los hilos tradicionales. Pueden brillar, cambiar de color, reflejar la luz o tener texturas inusuales. Son ideales para bordado artístico, costura decorativa, trajes escénicos, accesorios de moda o piezas con acento lúdico y expresivo.
Su origen es generalmente sintético o combinado (con fibras naturales), y aunque su uso requiere técnica y paciencia, el resultado suele ser espectacular.
🌈 Hilos tornasolados o irisados
Composición: Generalmente poliéster con recubrimiento óptico.
Efecto: Cambian de color según el ángulo de la luz.
Usos: Alas de insectos, efectos mágicos, escamas, elementos fantásticos.
Comentario: Añaden dimensión y movimiento al diseño.
🧶 Hilos texturizados (bouclé, efecto tweed, flameados)
Composición: Mezclas de fibras naturales y sintéticas con nudos o cambios de grosor.
Textura: Irregular, ideal para efectos 3D o bordado pictórico.
Usos: Pelo, lana, nubes, vegetación, arte textil abstracto.
🐇 Hilos con fibras largas o peludas
Ejemplo: Hilo chenille, mohair, angora hilada, lurex con fibra «peluda».
Efecto: Añaden volumen, calidez o dramatismo.
Usos: Bordado animalístico, decoración invernal, escultura textil.
💡 Hilos luminosos, fosforescentes, luminosos
Efecto: Brillan en la oscuridad tras recibir luz o reflejan la luz UV
Composición: Fibras sintéticas con pigmento fotoluminiscente.
Usos: Arte textil lúdico, detalles nocturnos, bordado para niños.
Comentario: Ideal para piezas interactivas o escénicas.
💎 Hilos con elementos tridimensionales
Composición: Nylon, poliéster, o algodón reforzado.
Elementos añadidos:
Lentejuelas o paillettes
Mini pompones o borlas
Cuentas o canutillos
Hilos metálicos o de lúrex entrelazados
Textura: Irregular, voluminosa, a veces rígida.
Usos: Bordado escénico o de carnaval, arte textil, dordado decorativo sobre tejidos resistentes
Comentario: Añaden dimensión y movimiento al diseño. Requiere agujas de ojo grande y técnicas de bordado lento o libre.
Muchos de estos hilos no se crearon pensando en bordado a mano, pero las bordadoras más experimentadas suelen atreverse a experimentar con cualquier material flexible. No hay límites: desde cintas de cassette (plástico) hasta tiras de tela reciclada pueden servir para bordar efectos especiales en proyectos artísticos.
Formatos o Presentaciones Comerciales de los Hilos
Cuando vas a la mercería o buscas hilos en línea, los encontrarás en distintas presentaciones o formatos físicos. Esto se refiere a cómo viene enrollado o empaquetado el hilo. Las presentaciones más comunes de hilos de bordar a mano son:
Madeja

Madeja: Es la forma clásica de los hilos mouliné y similares. Consiste en un tramo de hilo (usualmente 8 metros en el caso del mouliné estándar) doblado varias veces sobre sí mismo y asegurado con un papelito o anilla.
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Las madejas permiten sacar cómodamente hebras de la longitud deseada. Ejemplo: las madejas DMC o Anchor de 8 m, seis hebras, son madejas sueltas. También existen madejas más grandes (p. ej. de 25 m para hilos de tapicería).
La ventaja es que son fáciles de almacenar muchas juntas y suelen venir identificadas con un número de color. Al usarlas, se recomienda no cortar la madeja por la mitad indiscriminadamente, sino tirar suavemente de una hebra para que salga entera, así evitas que se enrede todo el manojo.
Dato: la madeja es la presentación más difundida para hilos laxos (que se separan en cabos).
Bobina o Carrete

Bobina o Carrete: Similar a los carretes de hilo de coser. Es un cilindro (de plástico, madera o cartón) alrededor del cual está enrollado el hilo.
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Muchos hilos de coser o de bordar a máquina vienen en bobinas pequeñas. En bordado a mano, se encuentran en bobina hilos como algunos metálicos, hilos de seda fina, o simplemente para almacenar nuestros propios hilos una vez empezados (podemos enrollar las sobras en pequeñas bobinas de cartón para organizarlos). Algunas marcas ofrecen hilos de bordar en carretes para que no se enreden. Por ejemplo, Gutermann tiene hilos de seda en bobinitas, y hay hilos metálicos en carretes de 50 m. Las bobinas mantienen el hilo tenso y protegido, genial para hilos muy delicados que se puedan enganchar. La desventaja es que ocupan más espacio físico que una madeja suelta. Aún así, en bordado a máquina son prácticamente el estándar, y en bordado a mano su uso va creciendo en ciertos productos (rayón en carrete para evitar que se suelte la hebra entera, etc.). No es raro ver en mercerías modernas hilos para bordar presentados en carrete, sobre todo si están pensados para ambas funciones coser/bordar.
Cono

Cono: Es simplemente una bobina de gran tamaño, usualmente de plástico, que contiene muchos metros de hilo.
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Se usa en entornos industriales o cuando necesitas bastante cantidad del mismo hilo (por ejemplo, para proyectos gigantes o para overlock). En bordado a mano no es común comprar conos, salvo quizás de colores neutros (blanco, negro) si bordas muchísimo esos tonos – DMC vende conos de 500g de mouliné, por ejemplo, equivalentes a decenas de madejas, pensados para talleres o grupos de bordado. También los hilos de máquina (poliéster o rayón) vienen en conos grandes de 5000 m, algunas bordadoras los usan para bordado a mano en bastidores tipo punch needle, etc., pero no es lo usual. Resumiendo: cono = gran volumen = proyectos masivos.
Ovillo

Ovillo: Un ovillo es una bola de hilo. Varios hilos de bordado vienen en formato ovillo, especialmente los que no se separan en hebras (perlé, cordonettes, crochet).
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Por ejemplo, el algodón Perlé #8 a menudo se vende en ovillitos de 10 gramos con unos 80 metros de hilo. Los ovillos mantienen el hilo ordenado sin necesidad de un soporte (el hilo mismo conforma la bola). Son prácticos para hilos largos y continuos: puedes tirar del cabo central del ovillo y el hilo sale sin enredarse. En bordado, además del perlé, vemos ovillos en hilos de bolillos/encaje (que algunas encajeras también usan para bordar a mano detalles de puntilla) y en la lanita de tapicería. Siempre conviene guardar los ovillos en bolsas o cajas para que no rueden por ahí desenrollándose. Una peculiaridad: hay ovillos denominados “ovillos de ceba” (porque parecen cebollitas pequeñas) y “ovillos bola” (más grandes). Todo depende del fabricante.
Vela

Vela: Esta presentación puede sonar curiosa. El hilo vela es popular en México y otros países latinoamericanos; se llama así a cierto tipo de madeja grande, generalmente de algodón mercerizado, que recuerda en su forma a un cilindro alargado (como una vela).
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En realidad, es muy similar a la madeja mouliné común, solo que fabricado localmente con algunas variaciones. Por ejemplo, la marca mexicana Omega produce Hilo Vela 100% algodón mercerizado, en madejas de 8 metros, indicado para punto de cruz, hardanger y bordado en general. Las bordadoras de bordado tenango (típico de Hidalgo, México) suelen preferir este hilo vela de Omega por su disponibilidad local y sus colores firmes. En otros lugares, el término “hilo vela” puede referir a hilos encerados para bordado (pero eso es más en joyería o cuero). En nuestro contexto, piensa en hilo vela = una variante de mouliné local/regional. Si viajas, encontrarás que distintas regiones tienen sus presentaciones tradicionales: en Centroamérica, por ejemplo, hay madejas grandes de algodón en madejones llamados “fincas”. Lo importante es reconocer el hilo por su grosor y material más que por el formato.
Otras Presentaciones

Además de las anteriores, los hilos pueden venir en cartoncillos o tarjetas (especialmente packs de hilos pequeños, donde cada color viene envuelto en una tarjetita con unos pocos metros, típico en kits de bordado),
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En madejas estilo échevette (una madeja continua que no tiene extremos sueltos, común en hilo de cañamazo antiguo) o incluso en mazos (varias madejas juntas enrolladas como un ovillo grande). Algunos hilos especiales de seda se presentan en trenzas elegantes, sobre todo los teñidos a mano. El objetivo suele ser tanto proteger el hilo como lucirlo para la venta.

Consejo final práctico
📌 En la práctica, la presentación afecta a cómo manejas el hilo: de una madeja conviene ovillarlo o pasarlo a bobina una vez abierta para que no se enrede; de un ovillo sacas hilo del centro; de un carrete simplemente desenrollas lo necesario. Ninguna presentación es intrínsecamente mejor que otra, pero cada una está pensada para cierto tipo de hilo. Por ejemplo, los hilos de algodón suelen venir en madejas sueltas de 8 m (formato mouliné), mientras que los hilos metalizados a menudo se ofrecen en carretes pequeños para evitar que se deshilachen. Conocer esto te será útil al buscar hilos: sabrás que si necesitas perlé, quizás debas buscar ovillos; si quieres mouliné, en madejas; etc.
(Un apunte: los términos “madeja”, “ovillo”, “bobina” también se usan en otros contextos de costura/tejeduría, pero aquí los hemos descrito tal como aplican típicamente a los hilos de bordar a mano.)
Hilos de Bordado: Grosor, Número de Hebras y Peso
¿Cómo se mide el grosor de los hilos de bordar?
El grosor se refiere al diámetro total del hilo, lo que influye directamente en el volumen y definición de las puntadas. Afecta cómo el hilo cubre la tela, el tipo de aguja necesario y la cantidad de detalle que se puede lograr.
Principales formas de indicar el grosor:
Hilos Perlé (o perlados)
Se numeran de forma inversa: cuanto más alto el número, más fino el hilo.
Ejemplo:Perlé n.º 3 → muy grueso
Perlé n.º 12 → muy fino
Este tipo de hilo no se separa en hebras.
Hilos de lana o acrílicos
Se clasifican por el número de pliegues (plies) o con descripciones generales como “fino”, “medio” o “grueso”.Hilos de coser
Pueden utilizar sistemas industriales como ticket (Ej. 40, 60) o Tex, pero en bordado a mano rara vez se especifica el grosor de este modo. Lo más común es guiarse por la apariencia y la recomendación del fabricante.
🧵 Tabla comparativa de grosores (práctica para bordadoras)
| Tipo de Hilo | Divisible | Grosor relativo | Equivale a… | Uso típico |
|---|---|---|---|---|
| Mouliné 1 hebra | ✅ | Muy fino | ≈ Perlé #12 | Detalles finos |
| Mouliné 2 hebras | ✅ | Fino | ≈ Perlé #8 | Punto de cruz en Aida 14 |
| Mouliné 6 hebras | ✅ | Grueso | ≈ Perlé #3–5 | Rellenos voluminosos |
| Perlé #12 | ❌ | Muy fino | ≈ 1 hebra mouliné | Bordado blanco, vainicas |
| Perlé #8 | ❌ | Fino | ≈ 2 hebras mouliné | Redwork, bordado decorativo |
| Perlé #5 | ❌ | Grueso | ≈ 4 hebras mouliné | Bordado libre |
| Coton à broder #25 | ❌ | Muy fino | ≈ 1 hebra mouliné | Bordado tradicional francés |
| Lana 2 ply | ❌ | Medio | — | Tapicería, crewel |
| Hilo metálico fino | ❌ | Muy fino | — | Detalles decorativos |
¿Qué es el número de hebras (plies)?
El número de hebras o plies describe cuántos filamentos componen el hilo. En bordado, esta característica es clave para ajustar el grosor sin cambiar de hilo.
Separar las hebras permite controlar el volumen de la puntada sin necesidad de cambiar de hilo. También es posible combinar hebras de distintos hilos (por ejemplo, 2 hebras de algodón y 1 metalizada) para obtener efectos personalizados.
Mouliné (DMC, Anchor): 6 hebras divisibles. Puedes usar de 1 a 6 según el efecto buscado.
Perlé: No divisible. Ya viene torcido y fijo en grosor.
Coton à broder: 4 plies, no divisible. Similar al mouliné de 1 hebra.
🔎 Ejemplo práctico: Un diseño delicado → 1 hebra de mouliné.
Un relleno voluminoso → 4-6 hebras, o hilo Perlé #5
Tabla de los principales sistemas de medición del hilo de bordado
| Tipo de Medición | ¿Qué indica? | Aplicación común | Ejemplo |
|---|---|---|---|
| Número comercial | Entre más alto, más fino | Hilo Perlé, coton à broder | Perlé #5 (grueso), Perlé #12 (fino) |
| Ply (hebras) | Número de hebras torcidas que forman el hilo | Lana, hilo acrílico, mouliné | Mouliné = 6 ply |
| Ticket (NE, Nm) | Relación entre largo y peso | Hilo de coser, hilos técnicos | Ticket 40 (fino), Ticket 20 (grueso) |
| Tex | Peso en gramos de 1000 m | Hilados industriales | Tex 30, Tex 40 |
| Denier | Peso en gramos de 9000 m | Hilos sintéticos, nylon | Denier 120 = medio/fino |
💡 En bordado manual, los sistemas más usados son el número comercial (Perlé, mouliné) y el conteo de hebras (plies).
¿Qué significa el peso del hilo?
El peso del hilo (weight o wt) es una medida técnica que indica cuánto hilo se necesita para alcanzar un peso específico, generalmente una libra. Se utiliza más comúnmente en hilos de algodón y de costura fina.
El “peso” en gramos no indica el grosor, sino la cantidad de hilo en la madeja. Por ejemplo:
“Perlé 5g” = 5 gramos de hilo, pero puede ser #5, #8, #12 (grosor).
Para comparar hilos, fíjate en el número de grosor, no en el peso total.
¿Cómo elegir el hilo adecuado para tu proyecto?
Según el tipo de puntada
Puntadas finas, delineados → 1-2 hebras de mouliné, perlé #12
Rellenos, satin stitch → 4-6 hebras de mouliné, perlé #5
Puntos decorativos (French knots, bullion) → Perlé #8 o #5 para buen volumen
Según la tela
| Tipo de tela | Hilo recomendado |
|---|---|
| Aida 14 ct | 2 hebras de mouliné o perlé #8 |
| Lino 28 ct | 1-2 hebras de mouliné |
| Organza, gasa | Hilos muy finos, mouliné 1 hebra |
| Algodón grueso | Perlé #5 o mouliné 4-6 hebras |
Según el efecto buscado
Sutil, ligero → mouliné 1-2 hebras
Texturizado, con relieve → perlé grueso, mouliné 6 hebras
Brillante o metálico → combinar mouliné con 1 hebra de hilo metálico.
Consideraciones al elegir el grosor y número de hebras
Tipo de tela: Las telas finas requieren hilos delgados o pocas hebras. Las telas gruesas admiten hilos más robustos.
Tipo de puntada: Para puntos detallados como tallos o delineados, se recomienda usar 1–2 hebras. Para rellenos o puntos decorativos, más hebras o un hilo más grueso.
Aguja: Debe tener un ojo acorde al número de hebras. Un hilo demasiado grueso en una aguja fina puede dañarse o enhebrarse mal.
Pruebas previas: Antes de bordar un diseño completo, se recomienda realizar muestras sobre un retal de tela para comprobar si el grosor elegido es adecuado.
Consejo final práctico
📌 Haz siempre una prueba en una muestra de tela.
Así podrás evaluar cómo se ve el hilo con esa puntada, en esa tela, con ese número de hebras. ¡Es tu mejor guía!
Variedad de Colores y Acabados en los Hilos de Bordar
Una de las maravillas del bordado a mano es la infinita paleta de colores a nuestra disposición. Los hilos de bordar vienen en cientos (¡a veces miles!) de colores, permitiendo dar vida a cualquier diseño con la tonalidad exacta que imaginemos. Además, los hilos no solo difieren en color, sino también en el acabado o brillo que presentan. Examinemos estos aspectos:
Gama cromática
Las principales marcas de hilos ofrecen catálogos muy amplios. Por ejemplo, el hilo Mouliné Spécial de DMC cuenta con *500 tonos sólidos diferentes, cubriendo todo el espectro desde blancos inmaculados hasta negros profundos, incluyendo matices sutiles de cada color. A esto se suman sus líneas de matizados, metálicos y efectos especiales. Esto significa que, como bordadora, tienes la posibilidad de encontrar casi cualquier color que necesites: ¿un verde oliva grisáceo? ¿un rosa salmón tenue? Seguramente exista. Además, los hilos suelen estar teñidos con tintes de alta calidad resistentes al lavado y a la luz, lo que garantiza que tus proyectos conserven los colores vibrantes con el tiemp. Por ejemplo, los tintes del mouliné DMC son famosos por ser resistentes al color, permitiendo lavar las piezas sin temor a desteñido. Esto es crucial, porque un bordado lleva muchas horas y nadie quiere ver cómo los colores se desvanecen al primer lavado.
Ahora bien, tanta variedad puede abrumar. Para facilitar la elección, existen cartas de color físicas donde puedes ver muestrarios reales de cada hilo (muy útil para decidir entre, digamos, el azul 931 y el 932, que en el envase lucen similar). También hay tablas de conversión entre marcas (por si un patrón te da códigos Anchor y tú tienes DMC, por ejemplo). Nuestro consejo es disfrutar este abanico: combina colores, juega con contrastes y degradados. Piensa que tienes a disposición una paleta más rica que la de un pintor, pues no solo es color sino textura de hilo lo que aplicas.
Hilos matizados y degradados:
Ya los mencionamos, pero retomando: son aquellos hilos con cambios de color a lo largo de la hebra. Su ventaja es lograr degradados automáticos. Por ejemplo, un solo hilo matizado azul-blanco puede bordar un cielo con nubes sin cambiar de hebra, pues el mismo hilo alterna azul y blanco. Eso sí, debes planificar un poco cómo ubicar los cambios de color para que queden donde quieres (algunas bordadoras hacen que el matiz cambie en cada pétalo, otras dejan que corra libre). Estas madejas suelen venir identificadas con números especiales. Casi todas las grandes marcas tienen su línea matizada (DMC “Color Variations”, Anchor “Multicolor”, etc.), pero también muchas tintorerías artesanales producen hermosos matizados a mano, a veces con transiciones muy originales. En la carta de color suelen estar agrupados aparte de los sólidos. Úsalos para fondo, para letras rellenas, para puntos largos… donde quieras efecto acuarela.
Acabados
No todos los hilos de algodón brillan igual, ni todos los de seda son idénticos. El acabado de un hilo se refiere a cómo refleja la luz y su textura superficial. Tenemos por ejemplo:
Acabado mate: Son hilos sin apenas brillo. El algodón no mercerizado (como el retors mat o el Algodón tapicería antiguo) es totalmente mate. La lana también es mate. Estos hilos absorben la luz y dan un look más sobrio, a veces más rústico o antiguo. Un bordado con hilos mates puede lucir como un dibujo hecho con lápices de color, sin destellos. Algunas líneas comerciales, como DMC Mouline Étoile, combinan mate con un ligero destello (tienen una fibra metálica muy dispersa) para dar efecto escarchado, pero en general lo mate puro se logra con algodón sin mercerizar o fibras como lino. ¿Cuándo usar mate? Cuando buscas un acabado vintage, o en piezas que no deban resaltar brillo sino integrarse con la tela (ej: un bordado blanco mate sobre lino crudo para un toque minimalista).
Acabado brillante: Aquí entran la mayoría de hilos mercerizados de algodón, la seda, el rayón, etc. Un algodón mercerizado doble posee un brillo suave pero perceptible, que hace que los colores luzcan más vivo. La seda y el rayón tienen un brillo aún mayor, casi espejo en algunos casos. Un acabado brillante atrapa la luz, destacando las puntadas. Por eso es ideal cuando quieres que tu bordado sobresalga, por ejemplo en un cuadro enmarcado o en detalles de ropa. La desventaja es que a veces puede reflejar demasiado bajo ciertas luces (como flash fotográfico). En general, la mayoría de bordados lucen bien con hilo brillante porque añade profundidad: al moverse la luz, diferentes hebras brillan más u opacan, dando un efecto vivo. Doble mercerización en algodón se traduce en un brillo excepcional sin comprometer la resistencia del hilo.
Metálico y Nacarado: Son acabados especiales. El metálico obviamente simula metales: puede ser muy brillante (hilos tipo Lamé) o más satinado (algunos hilos dorados con toques de seda). Dan destellos directos. Por otro lado, el acabado nacarado se refiere a hilos con un brillo más suave y tornasol, como ciertos rayones que parecen madreperla. Hay hilos que incluso incorporan filamentos iridiscentes (que cambian de color con el ángulo de la luz). Usar estos hilos en pequeñas dosis puede darle a tu bordado un toque mágico. Imagina alas de mariposa perfiladas en metálico iridiscente: brillarán sutilmente con colores cambiantes.
Texturizado o peludito: Otro tipo de “acabado” es la textura especial, como los hilos vellosos (ej. hilo de terciopelo o chenilla, que parece un mini limpiapipas suave) para imitar pelo en bordados de animales, o los hilos bouclé que tienen bolitas. Son menos comunes en kits comerciales, pero existen y se usan para efectos concretos.
Resistencia del color (solidez)
Ya lo mencionamos pero cabe reiterar: verifica que tus hilos sean colorfast (resistentes al lavado) si tu pieza va a lavarse. Los de marcas reconocidas suelen serlo en prácticamente todos los colores. Sin embargo, hilos teñidos artesanalmente pueden no serlo del todo. Una regla es: colores muy oscuros o intensos (rojos, morados, azul marino) tienden más a soltar tinte. Puedes hacer una prueba con un trocito de hilo: remójalo en agua tibia con jabón y ve si destiñe. Si lo hace, puedes añadir un fijador (como vinagre blanco al enjuague) o simplemente evitar mojar ese bordado terminado.
En cuanto a la resistencia a la luz, incluso los mejores hilos con el tiempo puede desteñir un poco si les da sol directo diario. Por eso, para cuadros bordados se recomienda enmarcarlos con cristal con filtro UV o ubicarlos fuera de la luz solar intensa, para preservar los colores.
Consejo sobre tintadas: Un aspecto práctico al hablar de color: los hilos vienen por lotes de tintada. Esto significa que dos madejas del “mismo color” pueden tener ligerísimas diferencias de tono si pertenecen a distintos lotes de tinte. Siempre que inicies un proyecto grande, asegúrate de comprar suficiente cantidad del mismo color (y misma tintada) para completarlo, pues si te quedas corto y compras luego, podría notarse la variación. Las diferencias suelen ser sutiles, pero a veces visibles en tonos lisos (p. ej., un azul 802 de un lote puede ser apenas más claro que otro lote). Las madejas traen un código de lote/lote además del número de color, revísalo si vas a comprar muchas.
En resumen, la disponibilidad de colores y acabados en hilos de bordar es enorme y es parte de la alegría de este arte. Tienes la libertad de crear paletas: desde colores tierra mate para un diseño rústico, hasta sedas tornasol para algo fantasioso. Y lo mejor, sabiendo que esos colores permanecerán bellos con los cuidados adecuados. ¡Atrévete a combinar y descubrir nuevas armonías de color en tus bordados!
Principales marcas comerciales reconocidas internacionalmente
En el universo del bordado a mano, existen marcas que se han ganado la confianza de generaciones de artesanas por la calidad de sus hilos. Conocerlas te servirá de guía a la hora de adquirir materiales, ya que suelen garantizar cierta consistencia en color, grosor y resistencia. Entre las principales marcas internacionales de hilos de bordar podemos destacar:
DMC: Dollfus-Mieg & Compagnie
Originaria de Francia (1746). Es probablemente la marca más difundida mundialmente para hilos de bordar. Su producto estrella es el mouliné de 6 hebras de algodón (Mouliné Spécial), con 500 colores sólidos y varios efectos. DMC es sinónimo de calidad: sus hilos son mercerizados, colorfast y de grosor uniforme, lo que asegura que siguiendo un patrón los resultados sean como esperas. Además del clásico mouliné, DMC produce algodones perlé (nº3, 5, 8, 12), coton à broder, lana Colbert, hilo metálico Diamant, hilo de lino, cintas de seda, etc. Muchas bordadoras comienzan su “stash” con las madejas DMC por su disponibilidad. En prácticamente cualquier país puedes encontrarlas o pedirlas en línea. Los códigos de color DMC se han vuelto estándar de referencia (muchos diseños publican los números DMC para facilitar reproducir la paleta). En resumen, es una marca fiable e innovadora (siguen sacando nuevos tonos, como añadieron 35 colores en 2017 para redondear a 500.
ANCHOR:

Fundada en Inglaterra (hoy parte del grupo Coats). Anchor es otra marca histórica de hilos de bordar. Su catálogo es similar al de DMC: madejas de algodón mouliné (aprox. 460 colores), hilos perlé, lanas tapicería, metalizados, etc. En algunos países Anchor es más común que DMC. La calidad de Anchor también es excelente; tradicionalmente, las sedas Anchor y los algodones tenían un ligero acabado diferente (algunas bordadoras notan que Anchor es un pelín más mate que DMC), pero ambos son de alta calidad. Anchor se reconoce por su etiqueta con el ancla naval. Cabe destacar que Anchor y DMC tienen correspondencias de color (tablas de conversión) ya que compiten mano a mano. Tanto DMC como Anchor suelen ser una apuesta segura.
MADEIRA:
Empresa alemana, muy famosa especialmente en hilos para bordado a máquina. No obstante, Madeira también produce hilos para bordado a mano, como su Madeira Mouline (algodón de 6 hebras) y una gran variedad de hilos de seda y rayón. La marca es reconocida por sus hilos de viscosa clásicos (Madeira Classic) que brillan muchísimo, usados en bordado industrial. En el ámbito manual, algunas bordadoras de punto de cruz usan Madeira rayon para un efecto lustroso. La calidad alemana se aprecia en la solidez de color. Sin embargo, fuera de Europa puede ser un poco más difícil de encontrar en tiendas. Si das con ellos, sabrás que son productos confiables. Otra cosa: Madeira numera sus colores de forma distinta, pero provee conversiones a DMC/Anchor fácilmente.
GUTERMANN:
Marca alemana centenaria, más conocida por sus hilos de costura. Sin embargo, ofrece también hilos de seda para bordar y algunos kits. Gutermann produce un hilo de seda 100% de alta calidad (en bobinas pequeñas) que muchas bordadoras utilizan para bordados finos. También tiene un set de hilos de rayon para bordado a máquina que pueden emplearse a mano. Se destaca por la resistencia y gama básica de colores. En algunos países latinoamericanos, Gutermann es fácil de hallar (principalmente en su línea de costura, pero pregunta por los de bordado).
JP Coats & Clark:
Esta marca anglo-estadounidense fue pionera en hilos (los Coats se remontan al siglo XVIII ). Aunque hoy la marca “Coats” ya no se ve en madejas de bordar (se integró con Anchor), merece mención histórica porque en EE.UU. y otros países las madejas J&P Coats eran populares. Actualmente, Coats fabrica hilos mercerizados para crochet (p. ej. “Coats Opera”) que algunas bordadoras usan para bordar por su alta calidad. Coats también posee la marca Anchor y la marca Red Heart de lanas/hilos acrílicos.
Otras marcas notables:
Presencia Finca (una marca española que produce hilos de algodón de altísima calidad: mouliné, perlé y encaje, muy apreciados por su gama de colores y acabado ligeramente mate), COSMO (Lecien) (marca japonesa de hilo mouliné, famosa en quilting y redwork por su algodón suave; tiene más de 400 colores y calidad equiparable a DMC pero suele venir en madejas de 8m también), Sullivans (marca australiana/estadounidense de mouliné que hizo conversiones directas de DMC; surgió para ofrecer alternativa, con buena calidad también), Kreinik (especializada en hilos metálicos y de efecto, muy reconocida entre quienes hacen punto de cruz con brillos; sus “blending filaments” son estándar para añadir destellos).
📌En general, “marcas de mercería reconocidas = garantía de calidad”. Es mejor acostumbrarse a trabajar con hilos de calidad de primeros fabricantes, pues el resultado lo reflejará. Las marcas mencionadas tienen controles de calidad en sus tintes y materiales. Evita hilos genéricos muy baratos de origen dudoso, porque a veces destiñen o se rompen con facilidad. Vale la pena invertir en una buena marca; a fin de cuentas, el hilo es el componente principal de tu bordado. Pero para aprender o practicar un nuevo bordado las marcas economicas pueden ser de gran ayuda.
Marcas artesanales o teñidas a mano apreciadas por bordadoras expertas
Además de las grandes casas comerciales, existe un mundo de marcas independientes que ofrecen hilos teñidos a mano y productos artesanales en tiradas pequeñas, orientados a bordadoras exigentes que buscan colores únicos o efectos especiales. Estas marcas suelen tomar hilos base de algodón, seda o lana de buena calidad y los tiñen manualmente en paletas exclusivas, logrando tonalidades muy ricas, a veces con variaciones sutiles difíciles de obtener en producción industrial. Entre las más apreciadas internacionalmente están:
Valdani:
Es una empresa originaria de Rumanía/Canadá, reconocida por sus hilos matizados a mano. Valdani ofrece principalmente algodón perlé en varios grosores (12, 8, 5) y hilo mouliné de 6 hebras, todos teñidos artesanalmente. Sus ovillos de perlé matizado son famosos en el mundo del quilting y bordado a mano, pues vienen en gamas hermosas con transiciones de color muy logradas. Por ejemplo, el Valdani #12 color H212 es un matizado verde claro-oscuro precioso. Valdani enfatiza que sus tintes son sin plomo y sus colores bastante sólidos (muchos quilters los usan en acolchados a mano sin problema de desteñido). Son hilos ideales para proyectos de estilo rústico, folk art, punch needle y bordado creativo, donde las variaciones de color dan profundidad. Su calidad de algodón es muy alta (algodón egipcio de fibra larga, mercerizado) por lo que aunque no son baratos, los expertos los adoran. Verás Valdani referenciado en patrones de diseñadoras de bordado contemporáneo que buscan ese look matizado único.
Weeks Dye Works (WDW):
Una compañía estadounidense que produce hilos de algodón teñidos a mano pensados sobre todo para punto de cruz y bordado tradicional. Sus madejas de 5 yardas (unos 4,5 m) vienen en una amplísima gama de colores, muchos de ellos en variedades suaves (no contrastes fuertes como otros matizados, sino variaciones dentro de la misma familia de color). Por ejemplo, el color “Bark” de Weeks Dye Works es un marrón-oliva matizado muy popular. Se utilizan mucho en samplers de estilo vintage, porque la leve variación de tono da un aspecto antiguo a las letras y motivos. Weeks también tiene lanas para tapicería teñidas a mano y perlés. Sus hilos no vienen en las típicas 8m, sino en madejas más cortas, por lo que para áreas grandes se necesita comprar varias (pero justamente, con teñidos artesanales es recomendable adquirir suficientes de la misma tintada, porque pueden variar entre lotes). Bordadoras expertas valoran Weeks Dye Works por sus colores sutiles y elegantes, difíciles de describir (tonos piedra, musgo, azul ceniza, etc.) que en DMC no existen con esa profundidad.
The Gentle Art (Sampler Threads):
Otra marca artesanal de EE.UU., similar a Weeks, que ofrece hilos de algodón mates teñidos a mano. Sus “Sampler Threads” y “Simply Shaker” threads son muy usados en bordado de estilo primitivo y samplers, porque muchos colores tienen un ligero efecto envejecido. Por ejemplo, hilos como “Old Rose” que es un rosa antiguo desvaído. Su calidad es comparable a Weeks y a menudo se usan conjuntamente (muchos patrones indican conversiones WDW/Gentle Art). Gentle Art también produce hilos de lana teñidos a mano para quienes bordan con lana en lienzo.
Paint-Box Threads:
Es una marca británica que ha ganado renombre entre bordadoras de bordado crewel y contemporáneo. Ofrece hilos de seda, de algodón y lanas teñidos a mano en pequeñas cantidades, con colores muy vivos. No es tan masiva como las anteriores, pero en redes sociales se ven proyectos con sus hilos, especialmente porque hacen combos de colores únicos.
Otros ejemplos:
Colour Complements, Aurifil hand-dyed, House of Embroidery, Caron Collection (Watercolours, Wildflowers), etc., son nombres que pueden surgir. También muchas artesanas en plataformas como Etsy venden sus propios hilos teñidos a mano. Un hilo artesanal suele tener un encanto especial: sabes que cada lote fue cuidado manualmente, y suele tener ligeras irregularidades de color que dan personalidad al bordado. Eso sí, requieren cuidados: se recomienda lavar previamente un trocito para ver si destiñen, y almacenarlos evitando la luz (ya que los tintes artesanales a veces son menos estables a la luz directa que los industriales)..
📌¿Por qué las bordadoras expertas los aman? Porque ofrecen tonos únicos y efectos de pintado que con los hilos planos comerciales costaría más lograr. Por ejemplo, un cielo al atardecer bordado con un solo hilo matizado artesanal puede lucir más natural que cambiando entre 5 colores DMC sólidamente separados. Además, apoyan el trabajo artesanal y muchas valoran esa conexión.
En definitiva: si ya dominas los hilos básicos y quieres darle un plus a tus obras, explorar estas marcas boutique puede abrirte un abanico creativo. Combínalos con los hilos comerciales; no hay reglas fijas. Solo considera (como mencionamos) obtener suficiente cantidad para no quedarte corto, pues a diferencia de DMC, quizá no encuentres exactamente el mismo matiz de nuevo si se agota (¡lo artesanal tiene sus limitaciones!). Pero con planificación, los resultados pueden ser espectaculares.
Compatibilidad de los hilos con distintos tipos de agujas y telas
Un aspecto fundamental para bordar con comodidad es elegir la aguja adecuada para el hilo y la tela que estemos usando. La combinación de aguja-hilo-tela afecta directamente a la calidad de las puntadas y a la facilidad con que bordamos. Aquí van algunos consejos de compatibilidad:
Grosor de la aguja vs grosor del hilo:
La regla de oro es que la aguja debe tener un ojo lo suficientemente grande para que pase el hilo holgadamente, pero a la vez el cuerpo de la aguja no debe ser mucho más grueso que el hilo, para no hacer agujeros innecesarios en la tela. Es decir, la aguja ha de ser del mismo grosor o un pelín más gruesa que el hilo. Si el hilo es demasiado gordo para la aguja, rozará y se despeluchará al pasar (y te costará enhebrarlo). Si la aguja es demasiado gruesa para el hilo, harás perforaciones muy visibles en la tela y el hilo “bailará” en el agujero. Por ejemplo, para bordar con 2 hebras de mouliné en tela de algodón, una aguja de bordado tamaño 7-9 suele ir bien; pero si vas a bordar con lana gruesa, necesitarás una aguja de chenilla tamaño 18-20 quizás.
Tipo de aguja según la técnica:
En bordado a mano tenemos principalmente dos familias: agujas de punta afilada (también llamadas agujas de coser/crewel) y agujas de punta roma (agujas de tapicería o tapestry). ¿Cuándo usar cada una? Las agujas de punta afilada se usan en bordado sobre tela cerrada (lienzo, algodón, lino) donde necesitamos que la aguja perfore el tejido para crear la puntada exactamente donde queremos. Ej: para punto atrás, punto lanzado, etc., en una tela lisa de algodón, usa aguja de bordar (“embroidery/crewel needle”) que tiene punta. En cambio, las agujas de punta roma se utilizan en telas con trama definida o agujeros (Aida de punto de cruz, panamá, malla plástica) donde no queremos dividir los hilos del tejido sino deslizar la aguja entre ellos. Ej: en punto de cruz sobre Aida 14, se suele usar una aguja de tapicería #24 (roma) que pasa por los agujeritos cuadrados sin pinchar la tela. También se usan agujas roma para técnicas como hardanger o blackwork sobre evenweave, porque facilita contar hilos sin pincharlos. En suma: punta afilada para bordado libre, punta roma para bordado contado.
Tamaño de aguja vs tela:
Además del hilo, la tela importa. Una tela muy fina (batista, organza) requerirá agujas finitas, incluso si el hilo es de grosor medio, para evitar dañar la fibra de la tela. Una tela muy recia (lona, denim) puede necesitar agujas más robustas y afiladas para atravesarla sin doblarse. Siempre prueba en un borde de la tela la aguja elegida: debe entrar sin forzar pero sin dejar un agujero visible permanente. Por ejemplo, para bordar sobre tul o malla, se usan agujas finísimas porque el material es delicado; para bordar sobre cuero, existen agujas especiales triangulares.
Combinar hilo con tela (densidad):
Además de la aguja, piensa en la relación hilo-tela: un hilo muy grueso sobre tela muy cerrada puede causar arrugas o deformación. Por ejemplo, bordar con lana Colbert sobre una seda fina probablemente frunza la seda. En cambio, un hilo demasiado fino en tela de trama abierta puede perderse: ejemplo, 1 hebra de mouliné sobre lino 28 count quizás no cubra bien en punto de cruz (se verá traslúcido). Por eso, escoge el grosor de hilo apropiado para la tela. Si la tela es ligera/delicada, es mejor hilos finos (1-2 hebras de mouliné, perlé #12, seda fina). Si la tela es pesada o gruesa, admite hilos más robustos (perlé #5, lana, cintas). Un buen equilibrio evita que tengas que tensar en exceso el hilo (lo que puede arrugar la tela) o que se formen huecos.
📌 En la práctica, irás “sintiendo” si la combinación es correcta: El hilo debe deslizarse por la tela sin que tengas que tirar demasiado (si cuesta, quizá la aguja es muy pequeña o el hilo muy gordo para la tela). Al mismo tiempo, la aguja no debe ir “haciendo huecos” muy visibles (si ocurre, quizá la aguja es muy grande). Experimenta con distintas agujas; tener un estuche con variedad (tamaños 5-10 crewel, 18-26 tapestry, un par de chenille, etc.) es útil para encontrar la pareja ideal con cada hilo.
Además, considera herramientas auxiliares: un enhebrador para pasar hilos gruesos por agujas, o incluso usar varias agujas preparadas si trabajas con muchos colores (así no enhebras cada rato). Y recuerda algo básico: las agujas también se gastan o doblan, cámbialas periódicamente para que estén en perfecto estado.
En cuanto a compatibilidad con la tela, piensa también en el resultado: un hilo muy pesado en tela fina colgará (si es un tapete, por ej.), y un hilo muy fino en tela gruesa se “hundirá”. Todo guarda proporción. Por último, como menciona una guía, no dudes en hacer pruebas previas en un retazo de la misma tela con el hilo y aguja escogidos – es la mejor forma de asegurarte de que la combinación funciona antes de abordar la pieza definitiva.
Cuidados y conservación de los hilos y proyectos bordados
Después de invertir tiempo y cariño en un bordado, es fundamental cuidar tanto los hilos como la pieza terminada para que se mantengan en óptimas condiciones con el paso del tiempo. Aquí cubriremos consejos de almacenamiento de hilos, así como conservación, lavado y planchado de tus bordados:
Almacenamiento y organización de los hilos:
Los hilos de bordar, especialmente los de algodón, agradecen ser guardados en un lugar *fresco, seco y protegido de la luz solar directa. La luz excesiva puede hacer que pierdan intensidad de color (sobre todo los tintes naturales), y la humedad puede provocar moho o que destiñan. Lo ideal es guardarlos en cajas o cajones cerrados, o en bolsas herméticas si vives en ambiente muy húmedo. En cuanto a la organización, hay varias opciones:
Enrollar las madejas en tarjetas o bobinas identificadas con su número de color. Así evitas enredos y tienes cada color listo para usar. Este método es muy popular para el mouliné DMC: vienen incluso cajitas organizadoras con sus bobinas.
Mantener las madejas intactas en bolsitas plásticas individuales con cierre (ziplocks pequeños), etiquetadas. Esto las conserva limpias y evita que se desbaraten. Muchas bordadoras archivan las bolsitas en carpetas o cajas indexadas por número.
Si usas hilos en ovillo (perlé, crochet), guárdalos en su formato original en una caja, evitando aplastarlos. Puedes meter un pequeño saquito de gel de sílice en la caja para absorber humedad.
Los hilos de seda requieren aún más cuidado: se deben alejar de la luz y ojalá envolver en papel de seda oscuro, porque la seda es muy sensible a la decoloración por luz.
Los hilos metálicos conviene guardarlos separados, ya que a veces los bordes metálicos pueden engancharse con otros hilos y deshilachar. Si tienes carretes de metálicos, mantenlos en su cajita original o en bolsas.
Mantener los hilos ordenados no solo los preserva, ¡también te ahorra tiempo al buscar colores para un proyecto! Encuentra un sistema que te guste y síguelo. Un bordado grande puede implicar docenas de colores; una buena organización evitará que pierdas el hilo – literalmente.
Cuidado durante el bordado:
Mientras estás bordando, también hay que mimar los hilos. Procura tener las manos limpias siempre (los aceites naturales de la piel o cremas pueden manchar hilos claros). Si dejas un proyecto a medio hacer, guarda el bastidor o tela en una bolsa para que no se llene de polvo, y asegura las agujas para que no oxiden el hilo. Evita exponer un bordado en proceso a la luz directa por semanas (a veces tardamos meses en acabar, mejor guardarlo cuando no se está bordando). Son pequeños detalles que marcan diferencia en el resultado final.
Lavado de proyectos bordados:
No todos los bordados necesitan lavado al terminar; de hecho, si es un cuadro que no se ensució, mejor no lavarlo. Pero si es un mantel, ropa u objeto que lo requiere, sigue estas pautas:
Leer las indicaciones de la tela o prenda: Si es una prenda confeccionada, mira la etiqueta. Algunas solo admiten lavado a mano o en seco. Si la tela es lavable, en general el bordado también lo será si usaste hilos de buena calidad.
Lavado a mano, preferiblemente: Lo más seguro es lavar el bordado a mano en agua fría o tibia con un detergente suave o neutro. Llena un recipiente con agua y detergente diluido, sumerge la pieza y no frotes agresivamente sobre el bordado. Si hay suciedad, frota suavemente sobre las áreas sin bordado y simplemente agita el agua para que saque el polvo. Los hilos, sobre todo los relieves, no deben retorcerse ni refregarse, pues se pueden dañar o soltar. Enjuaga con agua fría hasta quitar todo el jabón.
No retorcer para escurrir: Al terminar, no retuerzas la tela bordada. En lugar de eso, puedes colocar la pieza entre toallas para quitar el exceso de agua presionando ligeramente. Si es algo pequeño, con agitarla suavemente es suficiente. La fricción excesiva puede deformar puntadas o provocar transferencia de color si algún hilo suelta tinte.
Lavadora solo con precaución: Si necesitas usar lavadora (por ejemplo, en ropa muy grande bordada), dale la vuelta a la prenda (bordado hacia adentro), métela en una bolsa de malla protectora y usa un ciclo delicado con agua fría. Evita meter otras prendas pesadas con cremalleras o botones en la misma colada, para que no enganchen el bordado. Y desde luego, nada de centrifugados bruscos.
Para proyectos antiguos o manchas difíciles (ej: amarillentas por almacenaje), hay trucos como dejarlos en remojo con un poco de vinagre blanco o utilizar un detergente especial para restaurar encajes. Siempre prueba primero en una esquinita para asegurarte que los colores de los hilos aguantan.
Secado:
Lo mejor es el *secado al aire, en plano. Coloca la pieza húmeda sobre una toalla limpia en una superficie plana, dándole forma (sin estirones bruscos, solo que quede rectangular si es un paño, por ejemplo). Deja que seque a la sombra y al aire. No cuelgues un bordado pesado empapado, porque el peso del agua puede estirar la tela y las puntadas. Tampoco uses secadora, salvo quizá en prendas muy resistentes y aún así, en ciclo aire sin calor. El calor fuerte puede afectar algunos hilos (los metálicos o sintéticos podrían deformarse). Así que paciencia, deja que se seque naturalmente. Si tienes prisa, puedes acelerar con un ventilador apuntando a la toalla, pero evita fuentes de calor directas.
Planchado:
Planchar un bordado requiere cuidado para no aplastar las puntadas ni brillar la tela. Recomendaciones:
Plancha del revés siempre que sea posible: Pon la labor al revés sobre la tabla de planchar.
Usa un paño húmedo o plancha al vapor indirecto: Coloca un paño fino entre la plancha y el bordadkoatlanmodablog.blogspot.combordaydecora.cl】. Esto protege los hilos del calor directo y de posibles manchas de la plancha. También puedes planchar con el vapor de la plancha sin presionar: sostén la plancha a centímetros de la tela y deja que el vapor la relaje, luego termina de alisar con la mano sobre el paño. Si necesitas planchar por el frente (a veces por el revés no basta para marcas rebeldes), SIEMPRE con paño encima y a baja temperatura.
No aplastes los relieves: Si tu bordado tiene elementos en alto relieve (nudos, cintas, etc.), evita pasar la plancha sobre ellos. Puedes usar un truco: plancha alrededor o coloca la pieza de tal manera que esos relieves queden en una zona mullida (por ejemplo, haz una “cama” con toallas debajo de la pieza, para que los relieves se hundan en la toalla en vez de aplastarse).
Temperatura baja: Mejor empezar con temperatura baja e ir subiendo si hace falta, que pasarse y chamuscar un hilo sintético o quemar la tela. Cada fibra se comporta distinto: el algodón aguanta calor medio-alto (pero cuidado si es mercerizado muy brillante, mucho calor podría opacarlo), la seda requiere temperatura baja, el nailon y acrílico se derriten con calor alto. Así que configura la plancha según la tela base principalmente: si es lino resiste más, si es satén de poliéster, bajita.
Humedece un poco si hace falta: Un rociador o plancha a vapor pueden ayudar a quitar arrugas sin tener que subir tanto la temperatura. Planchar cuando la prenda está aún un poco húmeda también facilita eliminar plieguegrupobillingham.com】.
Movimientos suaves y no arrastrar demasiado: Mejor presionar-liberar (tipo planchado a golpes) que arrastrar fuerte, para no mover puntadas.
Siguiendo estos pasos, tu bordado debería quedar liso y presentable, listo para lucir.
Almacenamiento de piezas bordadas:
Si son mantelerías o textiles de uso, guárdalos limpios y secos, doblados con papel de seda intercalado para evitar que los dobleces marquen demasiado el bordado. Evita lugares húmedos, ya que la humedad puede debilitar los hilos y provocar moho. Lo ideal es almacenarlos en un armario ventilado, en cajas o fundas de tela de algodón (nunca de plástico hermético por mucho tiempo, para que “respiren”). Si has bordado un cuadro o tapiz y no lo vas a enmarcar de inmediato, guárdalo extendido si es posible o enrollado en un tubo con papel libre de ácidos. No lo dobles durante mucho tiempo porque las arrugas prolongadas podrían romper las fibras con los años.
Mantenimiento a largo plazo:
Para bordados expuestos (cuadros, cojines, ropa), sacúdelos o aspíralos suavemente de vez en cuando para quitar el polvo. Si están enmarcados, asegúrate de que la trasera esté sellada para que no entre polvo ni insectos. Nunca guardes un bordado (ni hilos) en sitios con naftalina directamente: la naftalina mancha y el olor impregna los hilos; mejor usar bolsas de lavanda o cedro para ahuyentar insectos, o en el caso de ropa bordada, usa fundas de tela.
📌 Con estos cuidados, tus hilos se mantendrán brillantes y fuertes y tus labores bordadas perdurarán en el tiempo. Recuerda que un bordado bien cuidado puede convertirse en un tesoro familiar transmitido de generación en generación. Vale la pena el esfuerzo extra para conservar el fruto de tantas horas de dedicación. ¡Que tus hilos e hilos de bordar sigan contando historias hermosas por muchos años.







