El hilo floche, un tesoro a menudo reservado para conocedoras, es un hilo de algodón de calidad superior, menos común que sus primos el mouliné o el perlé. Su nombre proviene del francés floche, que significa “borla” o “mecha suave”, una descripción perfecta para su naturaleza delicada. Este hilo es la elección predilecta para quienes buscan un acabado de alta costura en sus bordados, logrando una uniformidad y suavidad que se asemeja a la pintura.
El hilo floche se consolidó como un material de lujo para bordados que requerían una delicadeza y perfección supremas. Su evolución está íntimamente ligada a técnicas de bordado europeas refinadas. Tradicionalmente, es el hilo de elección para el Bordado Mountmellick, un estilo irlandés que se caracteriza por bordar motivos florales en blanco sobre blanco con una gran variedad de texturas. Su capacidad para crear rellenos lisos también lo hizo indispensable para la pintura con aguja clásica, donde la transición suave entre colores es fundamental.
El floche brilla en técnicas que demandan una cobertura impecable y una superficie lisa.