El punto de cadeneta es una de las puntadas de bordado más antiguas y fundamentales. Se compone de una serie de bucles o eslabones enlazados entre sí, que forman una línea continua con una textura similar a la de una cadena. Su versatilidad la convierte en una puntada de bordado esencial, perfecta tanto para trazar contornos definidos y tallos elegantes como para rellenar áreas extensas con una textura rica y decorativa.
El punto de cadeneta posee un linaje extraordinario, siendo una de las técnicas de bordado más antiguas conocidas por la humanidad.
Se identifica visualmente como una línea formada por bucles consecutivos enlazados. Cada bucle emerge desde el interior del bucle anterior, anclándolo y continuando la secuencia. La apariencia final es la de una pequeña cadena tridimensional que reposa sobre la tela. Puede presentarse como una línea simple o trabajarse en hileras juntas para crear un relleno texturizado.
Su flexibilidad la hace apta para casi cualquier aplicación en el bordado de superficie.
Los puntos relacionados son aquellos que comparten una estructura similar o se utilizan de maneras similares, pero no necesariamente se desarrollan uno a partir del otro. Tienen características en común, como la manera en la que se forman, el tipo de uso o el tipo de movimiento que requieren. Un ejemplo serían el punto de cadeneta y el punto de cadeneta torcida. Ambos puntos tienen una estructura de cadena, pero no es que uno provenga del otro, simplemente son variantes de un concepto común.
Los puntos derivados, son aquellos que evolucionan directamente de un punto base. Es decir, un punto derivado es una variación o evolución de un punto original. Este punto se modifica para crear un nuevo punto con características propias. Por ejemplo, el punto atrás puede ser el punto base, y de él derivan el punto de cadeneta con punto atrás o el punto de rejilla con punto atrás. Aquí, el punto atrás es la base que se modifica para crear variaciones nuevas.